Lunes
08 de Setiembre de 2003
Una expedición
científica estadounidense, a iniciativa de la Secretaría
e Instituto Hondureño de Turismo, recorrió recientemente
los departamentos de Olancho, Yoro, Atlántida y Cortés
en busca de extrañas plantas conocidas como cicadáceas,
confirmando la existencia de tres especies en peligro de extinción,
que son nuevas para la ciencia mundial, y endémicas para
Honduras.
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| Proyecto de Turismo Científico descubre
Cicadáceas en el país |
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La gira exploratoria, que
se llevó a cabo entre el 9 de julio al 7 de agosto de este año,
se realizó bajo la dirección del Montgomery Botanical Center
(MBC) de Miami, Florida, un jardín botánico que se especializa
en el estudio y conservación de palmas y cicadáceas. Los
participantes en la expedición incluyeron técnicos del Herbario
Nacional de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH),
del Departamento de Áreas Protegidas y Vida Silvestre de la AFE-COHDEFOR,
y de la Secretaría e Instituto Hondureño de Turismo, que
brindó el respaldo y apoyo logístico a la expedición
como parte de su iniciativa por atraer el turismo científico al
país.
Honduras representa
un interés especial para el MBC tanto por el desconocimiento de
las varias especies endémicas de cicadáceas que posee, como
por el uso tradicional que hacen los pueblos rurales de estas. El Doctor
Mark Bonta de Delta State University, documentó la historia cultural
que rodea la especie Dioon mejiae, conocida en los departamentos de Olancho
y Yoro como “Teocinte”. El Teocinte, tiene una semejanza física
con las palmas, produce un cono lleno de semillas que son utilizadas para
hacer tortillas, tamales y atol.
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Un importante
producto de la expedición ha sido la identificación
de poblaciones de tres diferentes cicadáceas desconocidas por
la ciencia, y la recolección de ejemplares que posibilitará
la descripción oficial y la asignación de un nombre
científico a cada especie. |
Otro importante logro
fue la concientización de las organizaciones que manejan las áreas
protegidas como el Parque Nacional Pico Bonito, la Reserva Biológica
de Lancetilla y la Reserva de El Merendón sobre existencia de cicadáceas
y la urgencia de su conservación. Los resultados de ésta
investigación demuestran de nuevo que Honduras es un país
cuya riqueza natural está aún por descubrir.
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