Según
informes en poder del Despacho de la Primera Dama, la joven fue llevada
de emergencia al hospital Mario Catarino Rivas de San Pedro Sula, el sábado
11 de septiembre a las siete de la mañana, aún con vida,
y según testigos presentaba algunos síntomas de intoxicación.
Sin embargo la menor
no fue atendida durante toda la mañana, sino hasta las 2:30 de
la tarde de ese mismo día, tiempo en el cual se le pudo haber salvado
la vida, expresó la señora de Maduro.
“Creo que si
la hubieran atendido, quizás estaría viva, tal vez con un
lavado de estómago u otro tratamiento se hubiera salvado, como
es posible que después de tantas horas no hayan hecho nada por
ella”, dijo consternada.
A su criterio las
autoridades respectivas también deben investigar este extremo para
deducir las responsabilidades al personal médico que ese día
se encontraba de turno en ese centro asistencial, ya que considera que
no existe una excusa para no haberla atendido.
Denuncia a
directora del IHNFA
La esposa del mandatario,
se presentó a la Fiscalía de San Pedro Sula este fin de
semana para denunciar por negligencia en ese caso, a la directora del
Instituto Hondureño, IHNFA, Loly Salas, a quien ella le había
comunicado el estado en que la menor se encontraba y la necesidad de trasladarla
a un lugar donde se le pudiera brindar atención especial por lo
grave de su situación.
No obstante esta petición,
aparentemente Salas, no hizo nada por ayudar a la pequeña y más
bien trató de ocultar la información ya que en ningún
momento comunicó de la tragedia a Aguas Ocaña, quien le
estaba dando seguimiento al caso.
La funcionaria, sin el mayor interés por conocer cómo aconteció
el hecho, trató de justificar la situación diciendo que
“a lo mejor murió de dengue hemorrágico porque ha
habido muchos casos en la zona”, refirió la Primera Dama.
Hermanitos
de Iris ignoran tragedia
Iris Salvador tenía
14 años de edad y desde los 10 era abusada sexualmente por su padre
de quien concibió una hija que nació con retardo mental
severo y problemas cardíacos.
Cansada de esa relación
incestuosa, a la cual la sometía su progenitor, un día,
luego de haber recibido una golpiza, decidió poner fin a la misma
y huyó con su pequeña hija y dos hermanitos, una niña
de 9 años y un varón de cinco.
Ayudada por personas
caritativas llegó hasta el centro Nueva Esperanza donde le prometieron
llevarla a un lugar en mejores condiciones, cosa que no se le cumplió.
Sus hermanitos ignoran
lo ocurrido, nadie se atreve a decirles nada, simplemente han dejado de
ver a su hermana mayor y no saben porqué, aunque no dicen nada,
su expresión demuestra el estado de conmoción en que se
encuentran.
Aparentemente ellos
no saben lo que ocurre a su alrededor, sin embargo Mayra de 9 años,
llora y su mirada parece como de reproche, a su pequeña edad ya
frunce el ceño como para defenderse de los adultos que tanto daño
le han hecho.
Interviene
la Primera Dama
Después de
solicitar el permiso respectivo, Aguas Ocaña decide llevar a otro
centro a la hijita y hermanos de Iris. Los pequeños se ven temerosos,
no saben porqué los están sacando de ese lugar y para donde
van.
Se intenta hablar
con ellos, pero es inútil, los han subido a un helicóptero
y en el trayecto no han dicho una sola palabra, mientras Keylin, la nena
de apenas un año de edad, busca desesperadamente en la Primera
Dama, un pecho para saciar su apetito, mismo que ya nunca encontrará.
Llegan a la comunidad
de Zambrano donde son recibidos cariñosamente por varios niños
y por los encargados del centro “Príncipe de Paz”,
Jimmy Hughes y su esposa.
Aunque su trauma es
terrible, se espera que con el cariño, el buen trato, la atención
adecuada, ayuda sicológica y espiritual que brinda la pareja Hughes,
los pequeños agredidos tengan un futuro más prometedor.
mc/dip
|