Secretaría de Turismo
Pudo haberse salvado

Siete horas en emergencia del Mario Rivas estuvo Iris Salvador sin ser atendida

Martes 21 de Setiembre 2004

Nueva información se ha sumado a la denuncia que realizó el fin de semana la Primera Dama de la Nación Aguas Ocaña de Maduro, para que se investigara el suicidio de la adolescente Iris Salvador, que ocurrió hace una semana en el centro de menores Nueva Esperanza de San Pedro Sula.

El Despacho de la Primera Dama tiene información de que la niña Iris Salvador permaneció serca de 7 horas en la emergencia del Mario Rivas sin ser atendida.

Según informes en poder del Despacho de la Primera Dama, la joven fue llevada de emergencia al hospital Mario Catarino Rivas de San Pedro Sula, el sábado 11 de septiembre a las siete de la mañana, aún con vida, y según testigos presentaba algunos síntomas de intoxicación.

Sin embargo la menor no fue atendida durante toda la mañana, sino hasta las 2:30 de la tarde de ese mismo día, tiempo en el cual se le pudo haber salvado la vida, expresó la señora de Maduro.

“Creo que si la hubieran atendido, quizás estaría viva, tal vez con un lavado de estómago u otro tratamiento se hubiera salvado, como es posible que después de tantas horas no hayan hecho nada por ella”, dijo consternada.

A su criterio las autoridades respectivas también deben investigar este extremo para deducir las responsabilidades al personal médico que ese día se encontraba de turno en ese centro asistencial, ya que considera que no existe una excusa para no haberla atendido.

Denuncia a directora del IHNFA

La esposa del mandatario, se presentó a la Fiscalía de San Pedro Sula este fin de semana para denunciar por negligencia en ese caso, a la directora del Instituto Hondureño, IHNFA, Loly Salas, a quien ella le había comunicado el estado en que la menor se encontraba y la necesidad de trasladarla a un lugar donde se le pudiera brindar atención especial por lo grave de su situación.

No obstante esta petición, aparentemente Salas, no hizo nada por ayudar a la pequeña y más bien trató de ocultar la información ya que en ningún momento comunicó de la tragedia a Aguas Ocaña, quien le estaba dando seguimiento al caso.


La funcionaria, sin el mayor interés por conocer cómo aconteció el hecho, trató de justificar la situación diciendo que “a lo mejor murió de dengue hemorrágico porque ha habido muchos casos en la zona”, refirió la Primera Dama.

Hermanitos de Iris ignoran tragedia

Iris Salvador tenía 14 años de edad y desde los 10 era abusada sexualmente por su padre de quien concibió una hija que nació con retardo mental severo y problemas cardíacos.

Cansada de esa relación incestuosa, a la cual la sometía su progenitor, un día, luego de haber recibido una golpiza, decidió poner fin a la misma y huyó con su pequeña hija y dos hermanitos, una niña de 9 años y un varón de cinco.

Ayudada por personas caritativas llegó hasta el centro Nueva Esperanza donde le prometieron llevarla a un lugar en mejores condiciones, cosa que no se le cumplió.

Sus hermanitos ignoran lo ocurrido, nadie se atreve a decirles nada, simplemente han dejado de ver a su hermana mayor y no saben porqué, aunque no dicen nada, su expresión demuestra el estado de conmoción en que se encuentran.

Aparentemente ellos no saben lo que ocurre a su alrededor, sin embargo Mayra de 9 años, llora y su mirada parece como de reproche, a su pequeña edad ya frunce el ceño como para defenderse de los adultos que tanto daño le han hecho.

Interviene la Primera Dama

Después de solicitar el permiso respectivo, Aguas Ocaña decide llevar a otro centro a la hijita y hermanos de Iris. Los pequeños se ven temerosos, no saben porqué los están sacando de ese lugar y para donde van.

Se intenta hablar con ellos, pero es inútil, los han subido a un helicóptero y en el trayecto no han dicho una sola palabra, mientras Keylin, la nena de apenas un año de edad, busca desesperadamente en la Primera Dama, un pecho para saciar su apetito, mismo que ya nunca encontrará.

Llegan a la comunidad de Zambrano donde son recibidos cariñosamente por varios niños y por los encargados del centro “Príncipe de Paz”, Jimmy Hughes y su esposa.

Aunque su trauma es terrible, se espera que con el cariño, el buen trato, la atención adecuada, ayuda sicológica y espiritual que brinda la pareja Hughes, los pequeños agredidos tengan un futuro más prometedor. mc/dip

 

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