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percance ocurrió ayer domingo en horas de la tarde a unos 150 metros
de la playa de El Tiburón, Tela, a pocos minutos de finalizar un
vuelo, en una avioneta CESNA, 206, monomotor, de propiedad privada, en
la que era acompañado por su hija Lorena Maduro y un amigo de la
familia, Michael Dickerman. La aeronave era piloteada por el capitán
de aviación Bonerjes Torres Cruz.
El mandatario viajó a la zona para reunirse con
el alcalde de este término municipal Daniel Flores.
“Me siento feliz de estar con mis queridos conciudadanos,
estarles sirviendo, me siento afortunado y dichoso y con una motivación
renovada de servir a mis compatriotas”, expresó el Presidente
al ser abordado esta mañana por la prensa durante un evento patrocinado
por la empresa privada.
Indicó que le quedan pocos días en la Presidencia
de la República, pero que aún le resta hacer mucho más
por el pueblo hondureño a quien le tiene mucho cariño por
lo que seguirá trabajando en su bienestar aun después que
deje su cargo, pues su propósito es hacerlo por el tiempo que le
reste de vida.
El mandatario, quien narró parte de los minutos
que vivió luego de la aparatosa caída del aparato, dijo
que nunca se esperó una reacción como la que le expresaron
decenas de ciudadanos que se encontraban en las orillas de la playa.
“Ustedes no se imaginan lo bello del acto, aparecieron
cientos de personas que estaban tan felices cuando salimos vivos”,
dijo, tras manifestar que en el momento del accidente se sintió
tranquilo pues siempre porta consigo un amuleto de su fallecido hijo y
un crucifijo que le regaló el Cardenal Óscar Andrés
Rodríguez.
Maduro no se explica como resultó ileso y que pesar
de que la ventana frontal de la aeronave se rompió, no provocó
heridas en los ocupantes.
ep/dip
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