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como muchos otros casos tuvieron lugar en la colonia Ramón Amaya
Amador, más conocida como “El Pantanal”. Hasta diciembre
del año pasado ésta era una de las comunidades más
peligrosas de la capital debido a la presencia y dominio de las pandillas.
En realidad “El Pantanal” es el nombre de
una zona constituida por un conglomerado formado por cuatro colonias,
la Ramón Amaya Amador, Montes de Bendición, David Betancourt
y Arsiery.
Por tratarse de colonias marginales, entre sus principales
problemas sociales están la falta de los servicios públicos
básicos, agua potable y alcantarillado sanitario, carencen de las
telecomunicaciones indispensables para mantenerse en contacto permanente
con las autoridades locales, pariente y amigos, fuera de la colonia.
Durante años
“El Pantanal” fue refugio de malvivientes y “mareros”
motivo por el cual los colonos preferían recluirse después
de las seis de la tarde y se atrevían a salir solo en caso de extrema
necesidad.
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Asesinatos
como el mencionado fueron un episodio más de una ola de crímenes
que azotó al sector en los últimos años. Robos,
violaciones y muertes eran comunes, los pobladores preferían
no salir a la calle, los delincuentes creían tener controlada
la situación. |
El índice de
incidencia criminal en el área crecía constantemente, cada
día un caso nuevo se reportaba, encontraban un muerto en la estación
de buses, otro en la cancha donde juegan pelota los niños, otro
cerca de la escuela. En la mañana saqueaban una casa y por la tarde
una pulpería, la situación se había tornado dramáticamente
insoportable para los habitantes de “El Pantanal”.
Los padres terminaban
sacando a sus niñas y niños de las escuelas por el temor
a que las violaran como le sucedió a una adolescente de 14 años,
quien camino a sus clases fue interceptada por tres muchachos, igual que
ella muy jóvenes quienes la lanzaron al suelo y después
de ultrajarla sexualmente se largaron como sí nada hubiera ocurrido.
El director ejecutivo del Programa “Comunidad más Segura,
Inspector de Policía, Carlos Chinchilla, aseguró, sustentado
en las estadísticas, que años anteriores los delitos eran
múltiples y era urgente que se hiciera algo lo antes posible.
El 18 de diciembre
llegó un poco de esperanza a este sector. A las 10 de la mañana
el Presidente Ricardo Maduro llegó al lugar a inaugurar una sub
estación de policía, que desde ese momento se convirtió
en un punto de referencia al cual avocarse en busca protección
contra la criminalidad y ayuda en cualquier otra circunstancia. El mandatario
llevó consigo un mensaje de seguridad, bienestar y unidad a los
moradores de la zona.
Componentes del Programa Comunidad Segura
El
Programa comprende la formación de comités municipales
y comunales de seguridad ciudadana, orientados a la creación
de lo que se llamará Policía Comunitaria. Por
cada bloque o manzana se asignará un policía
con un nivel e preparación aceptable, ya que son personas
egresadas del nivel secundario de educación y algunos
incluso cursan estudios universitarios.
En
la actualidad hay 120 policías comunitarios en todo
el país, de los cuales 45 operan en Tegucigalpa, especialmente
en la zona de “El Pantanal”.
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La
instalación policial, con un área de construcción
de 15 metros cuadrados, es custodiado por varios efectivos de la
Policía Preventiva y de la Fuerza Ejército y cuenta
con varias patrullas motorizadas para ir a los lugares más
altos de ese sector poblacional.
En el acto,
el jefe del Poder Ejecutivo, les informó sobre el Programa
“Comunidad más Segura” concebido con la participación
directa de la población en alianza con la policía
en lo que se considera la mejor estrategia para el combate a la
delincuencia. |
Rubenia Gómez,
dueña de una pulpería, dijo sentir un gran de alivio con
la llegada de los uniformados “porque ahora hay más respeto,
ya no se mira por las calles la presencia de los tatuados haciendo señas
y lanzado gritos que a cualquiera le ponía los pelos de punta.”
La cancha, donde antes
aparecían cadáveres, ahora es ocupada por futuros seleccionados
nacionales de fútbol y en lugar de lamentos y gritos se escuchan
porras y los gestos y señas de amenazas y muerte fueron sustituidas
por manos unidas festejando la gloria de un gol.
“Es muy grato
poder ver a nuestros hijos jugar en las aceras de las calles y en esa
cancha”, dijo la señora quien aún conserva dos grandes
perros al cuidado de la puerta de su negocio, donde también reside.
El presidente del patronato de la colonia Ramón
Amaya Amador, Elvin Canales, indicó que la comunidad está
sumamente agradecida con el Presidente Maduro y ha asumido el compromiso
de continuar apoyando el programa con todo entusiasmo, sin escatimar tiempo
ni esfuerzo porque “juntos construiremos una comunidad más
segura”.
Un par de meses antes de inaugurar la sub estación
policial en “El Pantanal”, solamente se reportó una
muerte violenta, cuatro casos de violencia doméstica y dos robos
a personas. El delito con más incidencia era la agresión
en los autobuses.
Esto se debe a que desde antes de su apertura el programa
ya estaba en ejecución en esa comunidad, y los vecinos comenzaban
a experimentar el respetó a sus derechos fundamentales.
De diciembre a la
fecha las infracciones más reportadas se relacionan con violencia
doméstica, tres en total, pero homicidios, robos a vehículos
y en los autobuses no se ha registrado ninguno.
Para los vecinos del
complejo habitacional ésta es una de las mejores acciones del gobierno
central aunque la tarea para los miembros del grupo de seguridad es muy
dura y peligrosa porque por las orillas del cerro aún merodean
los delincuentes.
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A los integrantes
civiles del equipo de seguridad, previo a su incorporación,
se les capacita técnicamente en aspectos como el crimen, asalto
bancario, asesinato y en todo lo que tiene que ver con la prevención
del delito y la violencia doméstica e intra-familiar |
Los años de
zozobra pasaron a la historia para los habitantes de El Pantanal. “El
Programa sí nos ha dado resultado, estamos mucho más tranquilos
y trabajaremos junto a la policía y militares para que la comunidad
sea más segura”, expresó Francisco Rodas, un joven
albañil al que se entrevistó cuando se disponía a
jugar en la cancha de la escuela Ramón Cálix quien confió
que tiene grandes aspiraciones de convertirse en jugador del Motagua.
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