Presidente Maduro presenta
informe final al Congreso
 

20 de enero de 2006

En el marco de la ceremonia de clausura de la cuarta y última legislatura del Congreso Nacional, el Presidente Ricardo Maduro, presentó ante los miembros de la Asamblea Legislativa su informe final de actividades correspondiente al período 2002-2006.


A continuación el texto íntegro del recuento expuesto por el mandatario.

Comparezco por última vez ante este Congreso al finalizar mi mandato Constitucional como Presidente de la República, a fin de hacer una breve relación de los esfuerzos de mi Gobierno y, al hacerlo por su intermedio, rendir cuentas al pueblo hondureño por los principales resultados de mi gestión durante los últimos cuatro años.

Con humildad les digo que ningún gobernante puede reclamar para sí todos los logros de su administración o sentir que si se destacan estos se niega la labor de otros. Un gobernante es esencialmente un constructor del futuro.

De allí que históricamente los gobernantes debemos vernos a nosotros mismos como parte de un esfuerzo continuado de la Nación hondureña por alcanzar un mejor futuro.

Es bueno para el país que cada gobernante pueda mostrar un progreso sobre las acciones de su antecesor. Ello no demerita a nadie. Al fin y al cabo, la mayoría de las cosas que debe hacer un gobernante no se terminan en un corto período de cuatro años.


Es por ello que al evaluar los resultados de una administración, deben señalarse logros concretos, pero es sumamente importante analizar también cuales fueron las oportunidades que una administración sembró para el futuro.

Esa es la contribución histórica de cada gobernante, ya que para que rindan plenamente sus frutos, dichas oportunidades necesariamente requerirán de un esfuerzo continuado por parte de los próximos gobiernos y de los próximos Congresos.

Expreso mi agradecimiento imperecedero al Congreso Nacional en pleno por el apoyo que de él recibí en las iniciativas de mi administración a favor del pueblo hondureño. Expreso además mi reconocimiento a muchas de las iniciativas que surgieron del propio Congreso Nacional y que hicieron una contribución fundamental al progreso de Honduras, al fortalecimiento de nuestra democracia y al bienestar de los hondureños.

Muy especialmente manifiesto mi admiración y profundo aprecio por el Presidente del Congreso Nacional, Don Porfirio Lobo Sosa quien con visión, liderazgo y habilidad política condujo con enorme éxito al Congreso Nacional, aún y cuando las condiciones políticas para hacerlo se presentaron difíciles. El Presidente Lobo Sosa ha probado que la paciencia, la tolerancia, la prudencia y la inteligencia son cualidades de un buen político. A él le rindo el homenaje que se merece por su contribución a las mejores causas nacionales.

Señores Diputados:

El principal mandato que recibí con mi elección a la Presidencia de la República fue la lucha contra la delincuencia y por mejorar la seguridad ciudadana.

Con orgullo puedo decir que desde el primer día de mi gobierno y hasta el último, he estado empeñado a cumplir con ese mandato.

La situación había llegado a tal punto que las maras se tomaban por asalto el centro de la capital de la República.

El nivel de inseguridad en el 2001 hacía urgente, adoptar una serie de medidas para controlar y disminuir la delincuencia.

Sin esta lucha, nuestro país no podía garantizar la seguridad y libertad individuales y peligraba cualquier esfuerzo económico y social por reducir la pobreza.

Fue así como inicié una serie de acciones que me parecieron indispensables para tener éxito en ese empeño y que incluyeron:

  • Mejorar ostensiblemente la coordinación de los actores de justicia penal
  • Privilegiar la lucha contra las maras, porque afectaba a los más pobres
  • Impulsar cambios en la legislación penal
  • Fortalecer los cuerpos policiales
  • Combatir la delincuencia coordinadamente entre la Policía y las FFAA
  • Iniciar programas de seguridad con la participación ciudadana

Personalmente dirigí docenas de sesiones con la Presidenta de la Corte Suprema de Justicia, los Ministros de Seguridad, Defensa y Gobernación, con el Fiscal y el Procurador General, para asegurar que nuestro combate fuera efectivo.

Salí a las calles junto a la Policía y las FFAA para levantar su moral y darle confianza al Pueblo hondureño mi compromiso personal en ganar esta lucha.

No podíamos permitir que la delincuencia se ensañara sobre todo contra el pobre que es incapaz de defenderse por su propia cuenta y es quien resulta más afectado por la inseguridad de sus bienes y sin capacidad de afrontar el costo económico del crimen.

Entendimos también que las maras afectaban especialmente a los pobres y que había que combatir las prácticas que llegaban al extremo de cobrarles peaje en su propio barrio y a la luz del día, para permitirles regresar a sus humildes viviendas.

Quiero reconocer que el Congreso Nacional respaldó esa lucha con decisión.

Aquí se aprobaron los presupuestos de Seguridad y de Defensa que nos permitieron librar ese combate con éxito.

El Congreso Nacional aprobó asimismo la llamada Ley Antimaras que resultó ser el instrumento más importante para devolverles la seguridad a los pobres. Aquí se aprobaron otras leyes como la Ley de Portación de Armas que limitó el uso de armas de grueso calibre y pesadas por parte de los particulares, así como reformas al Código Penal que endurecieron las penas para los delincuentes. El Congreso Nacional puede sentirse igualmente complacido de haber aprobado la Ley contra el Lavado de Activos.

Esta Ley es un instrumento fundamental en la lucha contra el narcotráfico y la corrupción en sus diversas formas.

Los resultados son conocidos por todos, aunque tendemos a olvidarlos cuando la situación ha mejorado.

Con nuestras acciones y la nueva legislación logramos:

  • Capturar más de 2,000 líderes de maras
  • Disminuir la actividad de las maras 60%
  • Reducir los asesinatos en 30%
  • Bajar los asaltos bancarios de 60 en el 2001 a solamente 3, es decir 95% menos que en 2001
  • Restringir los secuestros de 50 en el 2001 a únicamente 4, y en tres casos los secuestradores fueron capturados, ello equivale a una disminución del 92%
  • Incautamos en el 2004 diez mil kilos de droga, cantidad equivalente a más de todas las incautaciones hechas en los últimos nueve años

Para alcanzar estos resultados, depuramos, entrenamos y equipamos a la Policía.

Se graduaron 4,200 nuevos agentes, un 50% de aumento comparado con los que existían en 2001.

Removimos 2,000 agentes por razones administrativas y procesamos a 200 por supuestos delitos, incluyendo a 39 oficiales.

Creamos el programa “Comunidad Más Segura” en 67 de las comunidades con mayores índices de delincuencia en el país con la participación ciudadana y la policía de proximidad; con ello logramos reducir la criminalidad en alrededor de un 70%.

Todas estas acciones han abierto una nueva perspectiva en materia de seguridad.

No sólo contribuyeron a frenar la ola delincuencial que enfrentábamos en 2001 y a su drástica reducción, sino también a elevar la moral de nuestros agentes del orden, a fortalecer su mística de servicio y espíritu de cuerpo, a crear una mayor confianza de los ciudadanos en nuestros cuerpos de seguridad, es decir a construir un mejor futuro para Honduras.

Para mantener las finanzas públicas sanas, sin decretar nuevas cargas impositivas, se debe luchar constantemente contra la corrupción en todas sus formas.

La evasión fiscal, la corrupción en las compras del estado, la igualdad ante la ley, la lucha contra la impunidad en el sector público y privado y el combate al crimen organizado son algunas de las acciones que hay que librar contra la corrupción. En paralelo, se debe fortalecer la independencia del sistema judicial del poder económico y político, así como mejorar su eficiencia.

Se han logrado avances sustantivos en todas estas materias.

En evasión fiscal, se dieron pasos fundamentales para reducirla. La Legislación aprobada por el Congreso Nacional nos permitió cerrar más de 2,000 empresas por evasión de Impuesto Sobre Ventas.

El resultado de esta agresiva persecución de infractores fue que el número de empresas que declaran ese impuesto subió un 75%. Es decir 9,000 empresas en apenas cuatro años.

Igualmente combatimos la corrupción en las compras del Estado atacando de raíz el problema y eliminando la posibilidad de injerencia por parte de un funcionario público en las mismas.

Fue esa la razón para delegar las compras donde más dudas habían existido en el pasado, al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El resultado fue exitoso al reducir el costo de las compras, y eliminar la posibilidad de manipularlas por parte de funcionarios del Estado.

Este Congreso tiene además que ser felicitado y reconocido por haber tomado una decisión sin precedentes en América Latina: la eliminación de las inmunidades y los cambios en el procedimiento para conocer las responsabilidades de los funcionarios.

Igualmente, al inicio de mi Gobierno, las distintas fuerzas políticas representadas en esta Augusta Cámara cumplieron con las reformas constitucionales que permitieron un cambio institucional de la cual se desprenderán muchos efectos benéficos sobre el Estado de Derecho.

La seguridad jurídica y la independencia de los poderes del Estado, tal fue la primera elección de la nueva Corte Suprema de Justicia a propuesta de la sociedad civil, así como la extensión de su período constitucional.

En este período constitucional se pusieron además en práctica las disposiciones del nuevo Código Procesal Penal que volvió mucho más expedito y transparente el procedimiento judicial penal, haciéndolo público y oral.

Mi administración envió a este Congreso un proyecto del nuevo Código Procesal Civil, cuya discusión queda pendiente para el próximo Congreso y el cual, de aprobarse, contribuirá sustancialmente a mejorar el impartimiento de la justicia y la protección de los derechos civiles de la ciudadanía.

Asimismo es de destacar en la lucha contra la corrupción las acciones adoptadas por el Poder Judicial, entre las cuales creo que hay que mencionar la eliminación de los remates judiciales que habían sido una fuente tradicional de corrupción.

En materia de contrabando que es otra fuente de corrupción, yo mismo, como Presidente de la República, denuncié ante el Fiscal General el contrabando de combustible, solicitando se investigara y entregándole al Ministerio Público la documentación con que contaba el Poder Ejecutivo.

Como consecuencia de los hallazgos del propio Ejecutivo, procedí a remover a 9 Directores de Aduanas, y a sustituirlos mediante un concurso público de méritos administrado por una Comisión independiente. Ambas acciones no tienen precedente en el combate a ese comportamiento ilícito.

De las 16 quiebras de instituciones financieras que se dieron en los dos gobiernos anteriores a mi administración, en este período constitucional procedimos a acusar criminalmente a 83 personas. Actualmente hay 13 de ellas en la cárcel.

Además de los L. 3,600.0 millones de Lempiras que el Estado tuvo que erogar para hacer frente a dichas quiebras, en cuatro años logramos recuperar L. 2,100.0 millones de Lempiras.

En cuanto a nuestro sistema penitenciario, durante mi administración se redujo la población privada de libertad.
Sobre todo debido a la enorme labor del Poder Judicial por reducir la mora de los casos bajo el procedimiento anterior. Los resultados son dramáticos ya que en 2001, 9 de cada diez personas que guardaban prisión no habían sido sentenciados y ese número se ha reducido a tres al final de 2005.

Igualmente queda hecho el estudio sobre 900 casos de posibles indultos, con lo cual se aliviaría aún más el congestionamiento de los centros de detención.

A fines del año pasado hice llegar a este Congreso el Proyecto de Ley Penitenciaria a efecto de poner en vigor una nueva política e instituciones que se hicieran cargo de los serios problemas históricos de este sector.

En lo social enfrentamos los problemas más urgentes e hicimos un esfuerzo consciente para construir un mejor futuro para los hondureños más pobres.

Con carácter urgente combatimos la desnutrición de nuestros niños en edad escolar.

Redujimos los niveles de inflación por su negativo impacto sobre poder adquisitivo de los de que tienen menores ingresos, ampliamos la cobertura y el acceso a los servicios de educación y salud, y cultivamos las condiciones para crear más y nuevos empleos.

Cuando llegamos al poder se había iniciado un programa de merienda y 130,000 niños se beneficiaban del mismo. Mi gobierno continuó ese programa dada su importancia para mejorar el rendimiento escolar.

En apenas cuatro años logramos que 1,000.000 de nuestros niños recibieran la merienda, es decir un aumento de 670% con respecto a 2001.

Hoy la merienda escolar cubre a la totalidad de los niños que antes llegaban a su aula sin comer.

La baja cobertura de la educación preescolar ha sido causa fundamental de la deserción temprana del sistema educativo, especialmente de los niños provenientes de las familias más pobres, en efecto condenándolos irremediablemente a la pobreza.

En cuatro años logramos más que duplicar la cobertura que se había alcanzado en la historia de nuestro sistema educativo. Hoy 64 de cada cien niños reciben educación preescolar, comparado con apenas 30 de cada cien, hace cuatro años.

Para mejorar la calidad de la educación, aprobamos la primera reforma al currículo básico, el cual no había sido revisado en cerca de medio siglo.

Invertimos L. 400.0 millones de lempiras y distribuimos 7.5 millones de libros de texto gratuitos.
También hicimos la mayor dotación de material didáctico de la historia para los maestros de las escuelas primarias de nuestro país; todo ello con el propósito de mejorar la calidad de la educación pública y ayudar a disminuir los costos de la educación básica para los padres de familia más pobres.

Duplicamos el número de escuelas administradas por los padres de familia en las áreas rurales más remotas y dejamos organizadas más de seis mil Asociaciones de Desarrollo Educativo Local (ADEL) en todo el país. Todo ello fortalece la participación ciudadana y la calidad de la educación pública.

Estos cambios fundamentales no sólo han resuelto necesidades sociales urgentes, sino que sin duda reducirán significativamente, las causas de la reprobación, la repitencia y la deserción de nuestro sistema educativo, particularmente en los primeros grados, así como del bajo promedio de días de clase al año que reciben nuestros niños.

Estos cambios contribuirán a la vez a elevar el nivel promedio de grados cursados por alumno, a mayores y mejores conocimientos.

En otras palabras, contribuirán de manera importante a crear condiciones para que nuestros niños sean más productivos, haya menos pobreza y mejores ciudadanos, en fin, a construir un mejor futuro para Honduras.

En salud, hicimos un especial esfuerzo por ampliar la cobertura y el acceso a los servicios prestados a los ciudadanos.

300,000 hondureños que no tenían acceso a estos servicios, los reciben hoy por medio de los programas del paquete básico de salud el cual tiene un fuerte componente de participación ciudadana.
2,200,000 consultas adicionales son atendidas hoy por el sistema de salud pública.

169 nuevos centros de salud prestan atención médica a nuestra población.

2 hospitales nuevos fueron construidos en Tela y Danlí.

También hicimos la mayor contratación de médicos en el sistema público de salud en un período de gobierno. Hoy hay:

  • 636 nuevos médicos
  • 600 nuevas enfermeras auxiliares
  • 127 nuevas enfermeras profesionales y
  • 121 nuevos odontólogos

Aumentamos el presupuesto de medicinas de L. 250.0 millones de lempiras en el 2001 a más de L. 700.0 millones de lempiras en el 2005, casi triplicando la inversión en medicinas para los más pobres.

178,000 nuevos afiliados al Seguro Social en este cuatrienio le dan a este sistema el período de mayor crecimiento en su historia. Atraídos por la mejoría sustancial de sus servicios, el número de beneficiarios tuvo un muy significativo aumento de 50% con respecto a 2001.

El IHSS da servicio hoy en 13 ciudades del país y estudia una propuesta del Poder Ejecutivo para la afiliación individual, la cual ha sido una vieja aspiración de centenares de miles de hondureños que desean tener acceso a servicios médicos pero no figuran en una planilla de una empresa. Esta iniciativa debo acreditársela a nuestros compatriotas en EEUU que me lo solicitaron durante una reunión que tuve con ellos el año pasado en Miami.

Como parte de nuestro compromiso con la Estrategia de Reducción de Pobreza ejecutamos una política nacional de descentralización y desarrollo local.
Son notorios los logros en el fortalecimiento municipal. Aprobamos el 5% del Presupuesto General de Ingresos para las municipalidades del país que este año significará cerca de L.1,100.0 millones de lempiras, un aumento de 200% sobre la cifra de 2001. Descentralizamos el Fondo Hondureño de Inversión Social. Ejecutamos un Plan Nacional de Capitación y Asistencia Técnica para las municipalidades. Formulamos 296 planes estratégicos de desarrollo municipal.

En materia de administración de tierras los avances son sobresalientes.
El Congreso Nacional aprobó la Ley de la Propiedad. Decretamos 135 expropiaciones que beneficiaron a 85 mil familias, y entregamos 137 mil títulos de propiedad que favorecieron a 685 mil personas. Mi gobierno ejecutó además el Programa de Mitigación de Desastres Naturales con el propósito de proteger a los 62 municipios más vulnerables de Honduras y este Congreso Nacional aprobó también una visionaria Ley de Ordenamiento Territorial.

En el área social no puedo dejar de reconocer la labor social de la Primera Dama.

Con gran sentido humanitario y compasión, la Primera Dama dedicó sus mejores esfuerzos a proteger a los niños en situación vulnerable, ayudó a las mujeres en las cárceles, a las víctimas de la violencia familiar y en general colocó su mano compasiva sobre todos aquellos que sufren.

Debo mencionar que el Despacho de la Primera Dama dio más de 50,000 asistencias en materia de salud, de las cuales 3,700 fueron intervenciones quirúrgicas, prótesis, transplantes y otros tratamientos especializados.

Gestionó donaciones de medicinas por aproximadamente US $ 5.0 millones y equipo de hospital por US $ 4.0 millones.

Entregó 3,300 sillas de ruedas a personas con impedimentos físicos.

  • 4,000 niños fueron rescatados de la calle.
  • 207 niños hondureños fueron becados en el exterior.

Ha trabajado con la Iglesia Católica en un centro de recuperación de niños desnutridos en San Pedro Sula.

Se han desarrollado 45 obras de infraestructura física para el INHFA, entre ellas Casitas Kennedy, 21 de Octubre, Casitas de Adolescentes el proyecto de rehabilitación de menores infractores y otras que resultaría prolijo mencionar.

El Despacho ha contribuido al financiamiento de muchas organizaciones no gubernamentales.

Finalmente, gracias a las gestiones de la Primera Dama, a partir del mes de abril se realizarán transplantes de riñón en el Hospital Escuela.

Por medio de la Fundación que ella dirige se está asistiendo con tratamiento especial de la hormona del crecimiento a 23 niños de nuestro país.

La Primera Dama nos ha dado reiteradas lecciones de compromiso con los más necesitados.

La política económica de mi gobierno ha estado al servicio de los más pobres de nuestra sociedad.

Usualmente no se advierte la vinculación social de la política económica, sin embargo es evidente que el evitar el deterioro de la capacidad de compra de los ciudadanos y aumentar las oportunidades de empleo son objetivos sociales fundamentales de una sana política económica.

De allí que el control de la inflación haya sido uno de los objetivos principales de la política económica de mi administración con el propósito de evitar que los ingresos de la población se vieran disminuidos por la inflación.

Ésta tiene sus efectos más duros sobre quienes no tienen capacidad de ajustar su ingreso a la elevación de los precios, otra vez los más pobres.

No puede haber reducción de la pobreza en Honduras si no reducimos en forma significativa y sostenida la inflación.

¿Qué causa la inflación en nuestra economía? Esencialmente el que el gobierno gaste desmesuradamente por arriba de sus ingresos, a esto lo llamamos déficit fiscal alto, o sea el desorden de las finanzas publicas. También causa inflación una alta devaluación.

En mi gobierno hemos atacado con firmeza estos dos flagelos que producen negativas consecuencias sociales.

Lo que nos propusimos, lo logramos: bajamos el déficit fiscal y redujimos la devaluación. Ambos logros son significativos por sus efectos sociales positivos.

Las cifras preliminares del déficit fiscal para el 2005 nos indican que para este año el déficit consolidado del gobierno fue de apenas el 2 %, comparado con el 3.2% que recibimos.

Asimismo el déficit del Gobierno Central lo disminuimos del 6.1% en 2001 al 3.1% en 2005. Estos éxitos nos garantizan una menor inflación en el futuro, nos garantizan además el acceso a lo que falta de la condonación de la deuda externa y a nuevos flujos de fondos de países amigos y de bancos internacionales, tales como los fondos de la Cuenta del Milenio y del Programa Educación para Todos (EFA). Con orgullo podemos afirmar que juntos hemos construido un mejor futuro económico para Honduras.

Próximamente el Fondo Monetario Internacional, certificará estas cifras y dejará constancia de cumplimiento del acuerdo de Honduras con esa institución. Ese certificado de salud financiera es una herencia fundamental de este gobierno para el próximo gobierno, ya que dejamos vigente un acuerdo con el Fondo y corresponderá a la nueva administración mantener las condiciones de estabilidad macroeconómica.

Por su parte puedo igualmente informar que en 2005 logramos la menor devaluación de los últimos quince años. El año pasado la devaluación fue de apenas 1.4%.
Y esto a pesar del desproporcionado aumento de los precios internacionales de los combustibles y de haber hecho frente a una más que duplicada factura petrolera.

Si la economía hondureña no hubiese tenido sus finanzas públicas en orden y el nivel de reservas más altas de la historia nacional, es decir más de US $2,000.0 millones, el shock externo que significó el aumento de los precios internacionales de los combustibles hubiese provocado una alta inflación y una desmesurada presión sobre nuestra moneda, todo lo cual hubiese tenido dramáticas consecuencias sociales.

Por primera vez en los últimos veinticinco años podemos aspirar a un futuro en el cual no sigamos sufriendo el impacto inflacionario de la devaluación. Esto fue posible debido al manejo prudente de las finanzas públicas y a nuestras históricas reservas internacionales que nos permitieron pagar la más que duplicada factura petrolera sin que sufriéramos desabastecimiento, inflación ni devaluación altos y lo que es más importante, nos permitió construir tales condiciones de estabilidad de nuestra economía.

Al analizar el comportamiento de la devaluación nos damos cuenta que ese 1.4% se dio en los primeros cinco meses de 2005 y que los últimos siete meses prácticamente no se devaluó la moneda. ¡En suma, podemos sentirnos orgullosos que en cuatro años hemos logrado condiciones para eliminar la devaluación que en el pasado tanto afecto los ingresos y el poder de compra de la mayoría de los hondureños!

También la inflación ha ido disminuyendo en los cuatro años de mi gobierno. Para el 2005 fue de 7.7%. Esto nos da un promedio para el cuatrienio de 8%.
Este resultado confirma una tendencia descendente sostenida en los últimos cuatro gobiernos. Para el período 1990-1993 fue de 19.2%; entre 1994 y 1998 el promedio de la inflación fue de 23.5%. En el período anterior de gobierno fue de 11.4 % y para mi administración el mencionado 8.0 %.

Señor Presidente,
Señores Diputados:

Fuera de los éxitos que tuvimos contra la delincuencia, estos resultados económicos son sin duda la herencia más importantes de mi gobierno para continuar reduciendo la pobreza.

Como lo he explicado, el control del gasto público, de la inflación y de la devaluación protege sobre todo los ingresos del pobre.

Además al controlar el exceso del gasto corriente, una política económica responsable y prudente recupera la capacidad de inversión social, la cual habíamos perdido, haciéndonos dependientes de la ayuda externa para resolver las demandas sociales.

De tal forma que puedo afirmar que uno de los mayores legados que dejamos en estos cuatro años de gestión económica, es la renovada capacidad del próximo gobierno es la de invertir a favor de los pobres.

A esto contribuirá además otro importante hito en mi Gobierno, la condonación de la deuda externa, acción que liberará aproximadamente L4,000.0 millones anuales, por más de diez años, los cuales también serán dedicados a la inversión en proyectos sociales de reducción de la pobreza.

Mi gobierno ha firmado y obtenido decisiones para la condonación de alrededor de 60% de nuestra deuda externa. Es decir que hemos logrado reducir la pesada carga financiera que significaba tener que pagar capital e intereses sobre saldos de la deuda de más de 5,000.0 millones de dólares, a unos 2,300.0 millones, cerca de US $3,000.0 millones de ahorro para el pueblo hondureño.

Esta administración ha adelantado gestiones adicionales con el Banco Interamericano de Desarrollo para la condonación de la deuda con esa institución.

De darse ésta, la deuda externa de Honduras quedaría reducida en el futuro a menos de US $ 1,000.0 millones.

Quiero reiterar en esta ocasión mi agradecimiento a los países amigos y a los organismos financieros que han condonado la deuda externa de Honduras. Este gesto solidario reconoce los esfuerzos del pueblo hondureño para poner en orden las finanzas públicas y la transparencia con la cual hemos manejado los recursos de la cooperación internacional.

La generación de empleo, digno y sostenible, ha sido una de nuestras políticas más importantes en la batalla contra la pobreza. Para ello hemos creado las condiciones de estabilidad económica y de seguridad jurídica necesarias para la creación de nuevos empleos.

Casi 300,000 nuevos empleos han sido generados en los cuatro años de mi gobierno. Estos empleos son además sostenibles y dignos pues corresponden a éxitos económicos en actividades donde tenemos una clara ventaja competitiva hacia el futuro.

Tal es el caso de la agroindustria, sector en el cual hemos crecido en producción tradicional y no tradicional.

En este sentido, hemos casi duplicado el precio del café, en buena parte por el rol que jugó este Gobierno en cabildear con éxito el reingreso de Estados Unidos de América a la Organización Internacional del Café.

Asimismo ha crecido la exportación de camarones cultivados, de melón, de pepinos, de palma africana y de tilapia, así como de maíz, de fríjol y de arroz.

Otro sector de crecimiento del empleo ha sido el turismo. En cuatro años hemos logrado colocar a Honduras como un destino turístico a nivel mundial. Hemos creado cerca de 13,000 nuevos empleos en este sector, duplicado el número de turistas que nos visitan y aumentado en un 49% los ingresos de divisas en esta actividad económica.

En cuanto a la maquila, en cuatro años logramos crear 36,000 empleos nuevos, un incremento con respecto a 2001 de 24%. Además de consolidar la integración vertical de la rama textil y electrónica.

Adicionalmente, en la gestión de mi Gobierno se han confirmado nuevas inversiones para construir el parque industrial más grandes de América Latina, con capacidad para albergar unos 20,000 nuevos empleos.

Todos estos resultados nos deparan un futuro económico muy auspicioso que hemos comenzado a construir juntos.

En política externa hemos logrado la aprobación del tratado comercial más importante jamás firmado por nuestro país, el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y los Estados Unidos de América.
Este generará nuevas y grandes inversiones y creará miles de nuevos empleos.

De la misma manera hemos avanzado en la integración económica centroamericana y hoy prácticamente tenemos una unión aduanera, ya que el 96% de nuestros aranceles externos son comunes.

En materia de soberanía Honduras obtuvo una decisión favorable de la Corte Internacional de Justicia que dejó inalterables a perpetuidad nuestros límites con la República de El Salvador.

Igualmente debemos sentirnos complacidos que en el curso de estos últimos cuatro años se demarcaron en nuestra frontera con El Salvador, más de 173.0 Km. igual al 47% de la extensión de la frontera terrestre y más de lo que se habíamos logrado hacer en cualquier otro período de nuestra historia patria. Aún quedan por colocar tres monumentos en igual número de sitios en dicha frontera.

En cuanto a la protección de nuestros compatriotas que residen en los Estados Unidos de América, mi gobierno logró la renovación del Estatus de Protección Temporal en dos ocasiones consecutivas.

Ningún país puede progresar sin comunicaciones efectivas con el resto del mundo. Después de muchísimos años de atraso en este campo, con las políticas adecuadas hemos logrado un 300% de aumento en los teléfonos instalados al pasar de 550,000 en 2001 a más de 2 millones de usuarios. Asimismo la modernización de las telecomunicaciones ha supuesto un crecimiento del 200% de las cuentas de Internet activas, al pasar de 90,000 en el 2001 a más de 270,000 en el 2005.

Por primera vez en muchos años, tenemos capacidad de sobra para la generación de energía eléctrica, estando asegurado el abastecimiento hasta el 2008. Se contrataron 410MW a US $ 0.07, precios históricamente bajos comparados con precios de contratos anteriores de hasta US $ 0.27 centavos el kwh.

Asimismo entre 2002 y 2006 se han puesto en funcionamiento 27 proyectos de energía renovable totalizando 151MW de capacidad, y además se han autorizado por el Ejecutivo 105 proyectos adicionales con capacidad total de 860MW.

En ambos casos las cifras más altas en la historia en un cuatrienio y en línea directa con nuestra política energética, publicada en su última versión actualizada en junio del año pasado.

Nuestro acceso a mercados depende de nuestra infraestructura vial y portuaria.

Nuestro sueño de Corredor Logístico o Canal Seco ya es una realidad. Se encuentra totalmente financiado con un costo total de más de US $400.0 millones y las obras ya han sido licitadas, adjudicadas y se han iniciado, esperando que se concluyan este año.

Esta es la obra de infraestructura más grande construida en el país en las últimas tres décadas.

Puerto Cortés sigue consolidando su liderazgo en la región al haber logrado convertirlo en el segundo puerto de América Latina con certificación y aduana norteamericana.

Tenemos, entonces, no sólo avances en áreas clave de la economía, sino bases sólidas para un robusto crecimiento económico y generación de empleo hacia el futuro.

Señor Presidente;
Señores Diputados:

Al pasar revista a la actividad legislativa de este Congreso, no puedo menos que sentirme orgulloso de lo que hemos logrado juntos.

Este Congreso aprobó la Ley Orgánica del Tribunal Superior de Cuentas, la Ley de Simplificación Administrativa, la Ley del Fondo para la Reducción de la Pobreza, la Ley de Migración y Extranjería, la Ley Marco del Sector Agua Potable y Saneamiento, la Ley Orgánica de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, la Ley que asigna recursos al Programa de Merienda Escolar, la Ley del Consejo Nacional Anticorrupción.

Igualmente ha aprobado muchos convenios internacionales como la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, la aprobación del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y los Estados Unidos de América y el Estatuto de Roma. Igualmente se han hecho varias reformas institucionales para modernizar nuestro sistema de gobierno.

Por toda esta enorme labor legislativa, quiero de nuevo felicitarlos. El pueblo hondureño habrá de reconocer lo fructífero de este período constitucional en materia de legislación nacional.

Al igual que no se puede resumir la labor de esta Cámara en el espacio de unos pocos minutos, también es imposible resumir cuatro años de trabajo del Poder Ejecutivo. He reseñado apenas los avances más sobresalientes durante mi gobierno en materia social, económica, institucional y lucha contra la corrupción.

He entregado a la Secretaría del Congreso Nacional un informe pormenorizado de mi gestión, el cual espero reciba la aprobación de esta Honorable Representación Popular.

De este informe aparece claro que juntos, Poder Legislativo, Poder Judicial y Poder Ejecutivo, con visión, con compromiso, sacrificio y sobre todo patriotismo, juntos hemos construido un mejor futuro para nuestra querida Honduras.

Muchas gracias.


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