Mensaje
del Presidente de la Republica Ricardo Maduro en cadena nacional de radio
y televisión
Compatriotas:
Hace una semana iniciamos una
nueva etapa de la lucha contra la delincuencia y hemos encarcelado a más
de 100 líderes de las maras.
Esta iniciativa a la cual me
he dedicado ha sido apoyada totalmente por el Congreso Nacional de la
República, responde al reclamo que he sentido en todos los barrios
y colonias que he visitado, me lo han transmitido todos mis conciudadanos
en especial los que han sufrido la tragedia de muerte en manos de los
delincuentes.
Estamos poniendo orden, hemos
avanzado muchísimo y no descansaré en esta lucha.
Para lograr el éxito
debemos ordenar también las finanzas públicas, debemos asegurarnos
que contamos con los fondos necesarios para seguir la lucha contra la
delincuencia y también para atender las necesidades de salud y
educación en este pueblo especialmente el menos favorecido.
Cuando los recursos son escasos
debemos utilizarlos en lo que mas favorece a los pobres, de esto se trata
en efecto gobernar con responsabilidad.
Desde el primer día
de mi gobierno hemos hecho grandes esfuerzos para reducir el gasto innecesario.
Para reducir el trágico desperdicio, que significa también
la corrupción, para mejorar los ingresos reduciendo la evasión
fiscal eliminando excepciones y exoneraciones de tal forma que la mayor
parte del costo recaiga en quienes tienen mayores ingresos.
Hemos congelado la gran mayoría
de las plazas del gobierno que han quedado vacantes.
Hemos congelado también
los aumentos a los funcionarios públicos.
Hemos reducido los sueldos
a muchos de los altos funcionarios.
Hemos cerrado más de
1200 empresas por evasión fiscal.
He activado un sistema de auditoria
externa para las compras del Estado
Hemos delegado muchas de las
compras, especialmente las que tradicionalmente han sido susceptibles
a corrupción, en instituciones como las Naciones Unidas, con excelentes
resultados y con una reducción importante en los costos de las
compras.
El sacrificio en efecto empezó
en casa. Pusimos el ejemplo en el sector público.
Con estas medidas y con el
apoyo patriótico de la mayoría del Congreso, hemos logrado
los recursos necesarios para reducir significativamente el déficit
fiscal y pagar los gastos corrientes del gobierno.
Hemos resuelto el problema
de este año, pero es obvio que tenemos todavía un enorme
problema a futuro.
Un problema que, de no resolverlo,
forzaría nuevamente a un próximo gobierno a buscar más
impuestos para poder hacerle frente a los gastos.
Un problema que impide que
podamos mejorar rápidamente los servicios de seguridad, salud,
y educación.
Me refiero al sistema de remuneración
del gobierno central. Al sistema de salarios. A la manera de fijarlos,
y de decidir los aumentos. Un sistema que actualmente nos ha producido
enormes dificultades.
Un sistema que carece
de equidad.
Un sistema donde en los últimos
cinco años los sueldos casi se han triplicado. Es decir, han crecido
mucho, muchísimo más que la inflación.
Un sistema con el cual el 80%
de los recursos han sido utilizados para aumentar los salarios de los
empleados existentes y solo el 20% para aumentar plazas de médicos,
de maestras y maestros, de enfermeras y de policías.
Un sistema de salarios que
ha crecido de 4,000 millones de lempiras a 11,000 millones entre los años
de 1997 y el año pasado.
El pago de salarios ahora absorbe
la gran mayoría de nuestros ingresos. No tenemos, por tanto, recursos
para invertir en escuelas, centros de salud, hospitales, postas policiales,
carreteras, electrificación y agua potable para e pueblo.
Cada año nos volvemos
más dependientes de la ayuda externa para estas necesidades básicas
de la población.
Un sistema donde el 72 % del
aumento de 7,000 millones de lempiras se lo llevaron solo dos grupos de
empleados, los maestros y los médicos. El resto de los empleados
públicos han visto sus sueldos congelados para que el Estado pueda
cumplir los compromisos adquiridos con los docentes y médicos.
Tenemos que preguntarnos como
sociedad: que es más importante:
¿Atención a nuestros
pobres o mejorar sueldos para quienes ya tienen un buen empleo?
¿Aumentos de sueldos
o aumentos de plazas?
¿Mejores salarios o
más centros de salud?
¿Salarios más
altos o más medicinas para los miles de pobres que no pueden pagar
el precio de las medicinas en las farmacias?
Debemos preguntarnos:
¿Mejores sueldos, o
más seguridad para los miles afectados por las maras, y el crimen
organizado?
¿Mejores sueldos para
unos y congelamiento salarial para otros?
No pretendo decir que la culpa
la tienen solamente los beneficiados.
También la tienen quienes,
cuando se les acercaban los líderes de los gremios ofreciendo apoyo
político a cambio de prebendas, gustosamente lo aceptaron.
También la tienen quienes antepusieron sus intereses políticos
y personales a los intereses del país.
No deseo afectar a ninguna
persona o grupo, pero sí deseo, sí debo actuar a favor de
la mayoría de la mayoría del pueblo. A favor de quienes
han sido olvidados porque ellos no tienen el dinero para financiar marchas
de protesta o comparecer en programas de televisión. A favor de
los pobres que representan las dos terceras partes de toda nuestra población.
Mi conciencia me obliga a
estar del lado de quienes se debaten en la pobreza y la miseria. No es
justo que paguemos más a quienes ya trabajan para el gobierno a
costas de los pobres de nuestro país.
Debo tomar la decisión
de ampliar y mejorar los servicios básicos y controlar los aumentos
de los salarios públicos.
Sueldos equitativos, y no
grupos de privilegio en la administración pública.
No se trata de sacrificar a los empleados públicos. Si se trata
del interés mayoritario del pueblo frente a los intereses particulares
de unos pocos grupos.
Yo represento al pueblo. Fui
electo por él, y juré servirle. Juré actuar a favor
de la mayoría aun cuando no esté organizada y no se tome
los puentes y las carreteras.
Ya lo he dicho antes. Los
sueldos del gobierno no son equitativos. Hay profesionales universitarios
que ganan desde 6,000 hasta 22,000 lempiras por trabajos similares. Motoristas
que ganan desde 3,000 hasta 23,000 lempiras, y secretarias con rangos
enormes similares. Esto no es equitativo.
Reitero: los sueldos han aumentado
demasiado rápido. Mucho más rápido que el costo de
vida y la capacidad del Estado para pagarlos. Por eso nuestros impuestos
suben cada vez que entra un nuevo gobierno. Yo no quiero que el próximo
gobierno tenga que nuevamente subir los impuestos. Tampoco quiero dejarle
un alto déficit fiscal que cause inflación, porque eso golpearía
a los más pobres entre nosotros.
Hemos logrado recortar gastos,
mejorar ingresos y reducir la evasión fiscal con éxito.
La economía ya muestra señales claras de recuperación,
pero la bomba de tiempo de los salarios es una amenaza real. Todos debemos
actuar en conjunto para vencer este obstáculo al crecimiento económico
equitativo y sostenible.
Lo que necesitamos ahora no
son despidos masivos. Al contrario, necesitamos contratar más maestros
y maestras, médicos y enfermeras, policías, jueces y fiscales.
Buscamos controlar los sueldos
del gobierno central. Por lo tanto, no se afectará los contratos
colectivos vigentes en las instituciones autónomas, ni tampoco
el derecho a la contratación colectiva.
En el gobierno central, no
reduciremos los sueldos existentes. Repito, no se le afectará a
nadie su ingreso actual.
No derogaremos los estatutos.
Repito, no pretendemos derogar los estatutos.
No hemos enviado ningún
proyecto de Ley de Servicio Civil al Congreso de la República.
En el Ejecutivo si hemos venido debatiendo el tema, pero no hemos enviado
ningún proyecto de ley al Congreso Nacional.
Sin embargo, en necesario,
es fundamental, lograr el control de los salarios del gobierno.
Tenemos que asegurar que los
salarios de quienes sean contratados en el futuro por el gobierno, así
como los aumentos de todos los empleados del gobierno sean subordinados
a las necesidades prioritarias de la población. Que sean compatibles
con los limitados ingresos del fisco, ingresos que al final de cuentas
solo vienen de los impuestos que pagan los mismos ciudadanos.
Responsablemente, a futuro
tenemos que asegurar que los aumentos de sueldo tengan relación
con el desempeño en el trabajo y el costo de vida, pero siempre
limitados por la capacidad financiera del Estado.
No debemos hacer aumentos por presiones, ni coyunturas electorales, ni
tomas callejeras.
Sí debemos poner siempre
en primer lugar los intereses de los que necesitan gozar de la atención
prioritaria del gobierno. Los intereses entonces de los más pobres
entre nosotros.
En resumen para repetir:
No afectaremos contratos colectivos
vigentes en las instituciones autónomas.
No derogaremos los estatutos.
No reduciremos los sueldos
de quienes ya están empleados.
Sí controlaremos los niveles salariales de los nuevos empleados
del gobierno, y los futuros aumentos para poder así asegurar buenos
servicios para los ciudadanos, equidad y finanzas públicas sanas.
Hemos estado reunidos en múltiples
ocasiones con miembros de los gremios involucrados.
Actualmente estamos en el proceso del Gran Diálogo Nacional.
He convocado a los principales
grupos de nuestra sociedad este jueves a fin de que conozcan la situación
fiscal, y, en especial, la situación de la cuenta salarial del
gobierno. Les pido a todos que acudan a conocer y opinar sobre este tema.
Que pongan en primer lugar el interés de Honduras. Que logremos
un pacto fiscal que permita el crecimiento económico con equidad.
La equidad y responsabilidad
fiscal que buscamos también nos permitirá llegar a un acuerdo
con el Fondo Monetario Internacional. Este acuerdo, a su vez, consolidará
la reactivación que ya muestra nuestra economía. Este acuerdo
con el Fondo Monetario Internacional liberará más de 17,000
millones de lempiras para invertir en la lucha contra la delincuencia
y la pobreza, y miles de millones mas para proyectos prioritarios de la
población. Otra poderosa razón para lograr este control
de salarios y actuar con responsabilidad y equidad.
Como les comentaba antes,
nuestra economía ya ha iniciado su recuperación.
He visto a nuestros hermanos
campesinos aumentar la producción del campo, el año pasado
aumento 20% el maíz, más de 100% el arroz, y aumentaron
también los productos no tradicionales de exportación y
se recupero significativamente el precio de la palma africana.
He sentido orgullo y admiración
al ver como el sector turístico se ha convertido realmente en el
rubro de más crecimiento de la economía de nuestro país
y el de más crecimiento de la región centro americana.
Quiero reconocer y agradecer
a los maquiladores, que aun, bajo condiciones difíciles de marcado
y con competencia renovada de China y otros países de Asia, han
podido aumentar el empleo y las exportaciones. Al mes de julio habíamos
ya superado la meta del año en generación de empleo.
Al sector de la construcción,
que ha respondido y está creciendo a un ritmo del 17%.
A nuestros policías,
a nuestras Fuerzas Armadas, a los fiscales y a los jueces, que con valor
y dedicación me han acompañado en la lucha contra la delincuencia.
Supe desde el inicio de mi
búsqueda de la Presidencia, que la situación del país
no era ni sería fácil. Sigue siendo difícil, pero
declaro con orgullo que soy un permanente admirador de nuestro pueblo.
Que reconozco siempre la capacidad del campesino, del obrero y del profesional.
Soy optimista porque sé de la capacidad y nobleza de nuestro pueblo.
Estamos superando nuestros
peores problemas y, aún más importante, sentando las bases,
con sacrificio y valentía, para tener un futuro mejor.
Compatriotas:
Estamos a punto de iniciar
un proceso de crecimiento equitativo sostenido a futuro. Estamos a punto
de lograr crecer a tasas que permitirán realmente generar riqueza
y por ende reducir la pobreza. No perdamos esta oportunidad. No permitamos
que los intereses de unos pocos frustren el bienestar de las grandes mayorías.
Hagamos los cambios que necesitamos en paz. Yo haré por mi parte
lo necesario para tomar control de los sueldos y salarios del gobierno.
Pongamos en primer lugar los intereses de los más pobres. Pongamos
en primer lugar el interés de la Patria y hagamos la transformación
de nuestra Nación con respeto a los derechos de los demás.
Buenas noches.
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