Discurso
de Toma de Posesión
de la Presidencia de la República de Honduras
del Ciudadano Ricardo Maduro
Estadio
Nacional Tiburcio Carias Andino
Tegucigalpa M.D.C Honduras C.A.
27 de enero de 2002
¡Doy
gracias a Dios por haberme permitido llegar a este momento
en que, con profunda emoción, he prestado mi
promesa como Presidente de la República de Honduras!
Recibo
la Banda Presidencial con mucha humildad entendiendo
claramente que mi primera responsabilidad es servir
al pueblo que me eligió.
Agradezco
a todos los que con su esfuerzo, sacrificio, inspiración,
amor y cariño me apoyaron para llegar al solio
presidencial. A mi partido Nacional, del que me siento
orgulloso por aceptar y hacerle frente al difícil
reto de la renovación en medio de la adversidad.
Ahora,
dejo a un lado la etiqueta partidista y me convierto,
por vocación propia y mandato de la ley, en el
primer servidor de todos los hondureños, sin
excepción.
¡Mi
gobierno estará al servicio de toda nuestra gente!
Compatriotas:
Este
es el primer gobierno de este nuevo siglo, de este nuevo
milenio.
¡Les
propongo que este sea el gobierno que siente las bases
de una verdadera transformación nacional!
¡Una transformación nacional que profundice
y renueve nuestra democracia y que se base en la participación
ciudadana!
Participación
basada en lo mejor de nuestros valores y de nuestra
identidad nacional.
Hoy
me siento feliz por ver la esperanza de un mejor despertar
para Honduras reflejada en la cara de todos y me siento
feliz por saberme acompañado por un pueblo que
me puso como requisito para su apoyo el compromiso de
permitirle participar en esa tarea.
¡Gracias
compatriotas!
Humildemente
recibo la Presidencia con el objetivo primordial de
transformar nuestro país. De transformarlo con
la energía invencible de un pueblo que confiado
en su futuro se ha comprometido con esta causa.
Como
ejemplo de ese compromiso tomemos al campesino de Sabanagrande
que compartió conmigo el problema de su milpa
en sequía pidiéndome riego y apoyo financiero
y comprometiéndose a seguir sembrando. Le cumpliremos.
Porque su compromiso de participación, aún
en las más difíciles circunstancias, nos
obliga a cumplirle, a servirle bien.
El
mandato del pueblo ha sido claro. He sido electo para
luchar primordialmente contra la inseguridad, contra
el asesinato, el secuestro, el robo; para luchar frontalmente
y sin descanso para derrotar al delincuente que hoy
se siente impune.
¡Pueden
estar seguros que lo lograremos!
¡Juntos
construiremos un futuro seguro para todos!
¡Nada
ni nadie me apartará del propósito inquebrantable
de transformar Honduras en un país seguro para
la vida, el honor y los bienes de toda persona!
En
nombre del pueblo hondureño que nos ha dado su
mandato al elegirnos, pido a los Honorables Diputados
al Congreso Nacional que apoyen las reasignaciones presupuestarias
y las iniciativas legales necesarias para hacer exitosa
nuestra campaña contra la inseguridad.
¡Cero
tolerancia al quebrantamiento de las leyes!
¡Predicaremos
con el ejemplo!
Esto
debe empezar por quienes ejercemos el poder, así
como también por los más privilegiados
y poderosos, quienes deberemos actuar en el marco de
la legalidad y de la honestidad, propondremos legislación
tendiente a reducir la inmunidad de los funcionarios
públicos de forma que esta no se convierta en
un escudo ilimitado.
¡Combatiremos
enérgicamente toda forma de corrupción!
Declaro
con autentica satisfacción ciudadano que el proceso
de transformación ya se ha iniciado. El pasado
16 de enero, la clase política de Honduras concertó
acuerdos, reformas y procedimientos que fortalecen la
transparencia, la redención de cuentas y el principio
constitucional de democracia participativa.
Estas
reformas abren el camino para volver realidad propuestas
concretas que expusimos a la ciudadanía en el
transcurso de la campaña. Los acuerdos demuestras
que todas las fuerzas políticas estamos prestas
para contribuir con nuestro aporte a forjar esa nueva
era que nos posibilite el desarrollo y la grandeza soñada.
El
desarrollo al que aspiramos debe centrarse en la persona
humana. Nuestros esfuerzos, programas y recursos serán
encaminados hacia el desarrollo de cada hondureño,
en especial de los menos favorecidos.
A
ellos dedicaremos la transformación de nuestro
sistema educativo. Nuestra meta es una educación
que asegure que ningún hondureño inicie
con desventaja la carrera de la vida.
El
magisterio es pieza clave en nuestro proyecto de transformación
educativa. Apoyaré a las maestras y maestros,
trabajaremos para que todos obtengan una excelente formación
superior y apoyaremos la vigencia de remuneraciones
dignas dentro de nuestra posibilidades. Asimismo les
exigiremos que, junto con los demás servidores
del pueblo, cumplan con sus obligaciones y rindan cuentas
sobre ellas.
Lucharemos
por la eficiencia y la despolitización de la
educación. Lo dije muchas veces durante mi campaña,
la educación pública no puede ni debe
ser tratada jamás como patrimonio de un partido
en el poder, la educación es el futuro y por
lo tanto, el patrimonio de todos los hondureños.
No
podemos olvidar que el desarrollo humano se basa tanto
en educación como en salud. En efecto no puede
haber desarrollo humano sin ambas . Los hondureños
hemos perdido la confianza en nuestro sistema de salud.
Los más pobres son a menudo los que se ven sacrificados
ante la tragedia de un sistema primario de salud sin
la cobertura, ni el personal, ni las medicinas y materiales
necesarias. Le daremos la prioridad obligada a este
reto, como al de atender al resto del sistema de salud
en la forma y con los recursos y dedicación que
requiere uno de los pilares fundamentales de nuestro
bienestar.
La
carencia de vivienda popular, se suma a la mala calidad
de nuestra educación y de nuestros servicios
de salud, para formar parte de la enorme deuda social
que cargamos los hondureños. Más de la
mitad de nuestros compatriotas no tienen una vivienda
digna.
¡Esto,
compatriotas, no es aceptable!.
Fomentaremos
la obtención del financiamiento bajo condiciones
accesibles a la mayoría de la gente y coordinaremos
efectivamente las instituciones involucradas para reducir
el enorme déficit de vivienda acumulado.
En
la visión del país presentada durante
mi campaña, invite a mis compatriotas a elevar
nuestra vista hacia el futuro, a ver más allá
de una elección o de un gobierno, a ver hacia
el año 2001 cuando celebramos 200 años
de independencia. Les pedí que nos fijáramos
la meta de ser un país de desarrollo medio .
Esto requiere de crecimiento económico alto y
sostenido, acompañado del énfasis en el
desarrollo de la persona humana para hacerlo equitativo,
algo hasta ahora no logrado.
¡En
pocas palabras, esto requiere que transformemos nuestra
querida Honduras!
Este
crecimiento económico lo lograremos concentrándonos
en la áreas prioritarias de la economía
hondureña.
En
el campo, en las actividades agropecuarias, agrícolas
y forestales, donde prevalece la pobreza, pero donde
también existe un enorme potencial.
En
la industria del turismo.
En
la industria liviana de ensamble o maquila.
Sólo
concentrándonos en la actividad donde tenemos
un claro potencial competitivo, combinado con el desarrollo
humano, lograremos mejorar nuestro nivel de empleo.
Empleo con ingresos reales crecientes y sostenibles.
A
los trabajadores les ofrezco trabajar incansablemente
para lograr estas metas y les pido a cambio ser consecuentes
y reconocer que sólo con un ambiente favorable
a la inversión y con finanzas públicas
sanas, podremos lograrlas.
Promoveremos
la inversión nacional y extranjera mediante reglas
de juego claras y permanentes, interlocutores capaces
y coordinación efectiva, acompañados por
seguridad física y jurídica.
A
cambio exigiremos el cumplimiento estricto de las leyes,
recordándole al sector empresarial que su prosperidad
depende del mejoramiento económico del mayor
número.
Presentaremos
al sector agropecuario y forestal un plan integral de
desarrollo a largo plazo. No nos equivoquemos. La mejoría
de este sector es nuestro reto económico más
complejo. Debemos construirles a nuestros campesinos
un futuro de prosperidad sostenible en el tiempo.
Nuestra
transformación económica requiere que
el fomento del turismo sea una prioridad. Nos asegurará
empleo permanente y bienestar. Crearemos productos turísticos
integrados, iniciaremos un fondo financiero para la
inversión turística y fomentaremos el
turismo local.
Hace
más de un milenio Copán fue el centro
científico y cultural del continente americano
y en un momento fue uno de los sitios más desarrollados
del planeta. Para que conozcan lo que el país
ofrece en materia turística y simbolizando el
inicio de un proyecto de país que en el largo
plazo nos puede reencontrar con ese pasado glorioso
he invitado a las delegaciones oficiales y a la prensa
internacional a que nos acompañen a las Ruinas
de Copán.
La
fuente de crecimiento de empleo y divisas más
importante de los últimos diez años ha
sido la maquila. La apoyaré reduciendo su vulnerabilidad
con seguridad y medidas que fortalezcan su competitividad.
La ayudaremos a consolidarse y a arraigarse mediante
la integración vertical, y el mejoramiento de
la productividad de su fuerza laboral.
Nuestra
transformación también requiere que apoyemos
al microempresario. Quiero ver a la verdulera del mercado,
al zapatero, a la tortillera, al pequeño comerciante,
crecer y prosperar. Quiero que tengamos acceso a los
sistemas de crédito, a los mercados y que gocen
de la protección que merecen por parte del Estado.
Emitiremos las leyes y estableceremos los mecanismos
necesarios para que puedan formalizar y legalizar sus
negocios sin obstáculos ni costos altos.
¡Me
propongo fomentar la creación de una clase empresarial
popular, amplia, fuerte y creciente!.
A
cambio, deberán también asumir los deberes
que como buenos ciudadanos les corresponden.
Muchos
de nuestros compatriotas han ido en busca de mejores
oportunidades allende nuestras fronteras. Para que el
éxodo cese y se inicie el regreso a nuestra tierra
debemos convertirnos en una país de amplias oportunidades
para todos, que cuente con ciudadanos orgullosos de
su pasado, deseosos de hacerle frente a los retos que
el futuro depara. Sé que esto tomará tiempo
y en reconocimiento al sacrificio que hacen aquellos
que están lejos de su terruño y de sus
seres queridos, me comprometo a continuar gestionando
soluciones que legalicen su estadía en tierra
extranjera. Como mandatario, agradezco el enorme apoyo
que le brindan a la Patria.
Nuestra
transformación exige cambios políticos
profundos. En el Congreso Nacional, debemos democratizar
su funcionamiento y fortalecer el vínculo entre
los diputados y quienes los eligen. El pueblo debe participar
haciéndoles sentir el peso de su mandato. A este
fin, promoveré los cambios necesarios para que
la mayoría de los diputados sean electos directamente
por distritos y su participación en cada proyecto
de ley sea individual y públicamente conocida.
Nuestra
trasformación sólo se consolidará
mediante una profunda descentralización de la
acción del gobierno, que fomente la participación
de los ciudadanos, de los gobiernos municipales y de
las organizaciones de la sociedad civil.
Con
descentralización mejoraremos la eficacia de
la acción pública, pues nadie conoce las
necesidades de un ciudadano o de su comunidad, mejor
que el mismo.
Con
descentralización lograremos mayor honestidad,
porque estoy convencido que la mejor forma de cuidar
de los recursos públicos, es con la participación
de aquellos que los generan, y a quienes benefician.
Con
participación ciudadana tendremos más
eficiencia, pues cuando la ciudadanía participa
en forjar su propio bienestar, las actividades, proyectos
y trabajos, se hacen con más dedicación.
Finalmente,
lograremos mayor sostenibilidad, pues hemos visto que
sin la participación decidida de los ciudadanos
en defender sus proyectos e instituciones, las variables
políticas, el sectarismo y la ambición
no se logran controlar desapareciendo la continuidad
de un gobierno a otro.
Compatriotas:
No
considero necesario reiterar aquí y ahora, todos
los programas y planes de acción que ya expuse,
compartí y debatí con mi pueblo durante
la campaña electoral. Considero que la mayoritaria
votación que apoyó mi candidatura significa
que ustedes, compatriotas y amigos, respaldan estos
planes y programa, comparten conmigo el sueño
de iniciar, en este gobierno, la verdadera y definitiva
transformación de nuestra Patria.
En
nombre de mi pueblo presento muestras de respeto y un
saludo fraterno a los altos dignatarios y representantes
de naciones amigas que han venido a compartir esta celebración
de nuestra democracia. El pueblo hondureño les
manifiesta su gratitud.
Los
hondureños nos sentimos parte integral de un
mundo cada vez más abierto e interdependiente.
Abrazamos esa apertura y continuaremos siendo vecinos
responsables de Centro América, Latinoamérica,
América y el mundo.
Lucharemos
juntos a la comunidad internacional contra los flagelos
del terrorismo y el crimen, que hoy trascienden las
fronteras.
Especialmente
con los países de Centroamérica, tenemos
una misión histórica que cumplir, fortaleciendo
el proceso de integración. Debemos continuar
construyendo juntos sobre nuestras sólidas bases
compartidas de raíces culturales, lenguaje e
historia. Esto debería permitirnos solucionar
armoniosamente, cualquier divergencia que surja entre
nosotros.
Compatriotas:
Los
exhorto a que dediquemos nuestro esfuerzo a construir
el futuro, con confianza absoluta en que sí podemos
transformar nuestro país. Que emprendamos cada
quien nuestra tarea, cualquiera que sea, con seriedad
y entrega, para que lo que nuestra generación
no disfrutó, lo disfruten nuestros hijos y nuestros
nietos.
¡Pido
a Dios que nos guíe y proteja en este camino
que juntos emprendemos hoy!
¡Arriba
Honduras!
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