Discurso del Presidente de la República en la presentación
del Informe de Desarrollo Humano del PNUD
Presidente
Maduro: Abogada Vilma Cecilia Morales, Presidente de la CSJ;
Ing. Porfirio Lobo Sosa, Presidente del CN; excelentísimo señor
don Francisco Guerrero, secretario de Estado de Relaciones Exteriores
de la República Dominicana; doctora Elena Martínez, directora
Regional para América Latina y el Caribe del PNUD; excelentísimo
señor don Roberto Interiano, viceministro de Relaciones Exteriores
de El Salvador; excelentísimo señor don Oscar Alfredo Santamaría,
secretario general del Sistema de Integración Económica;
excelentísimo don Rafael Chamorro, Presidente de la Corte Centroamericana
de Justicia; excelentísimos señores embajadores, representantes
de los señores ministros de Relaciones Exteriores de América
Latina; señores diputados; excelentísimos y honorables miembros
del Cuerpo Diplomático y Organismos Internacionales; señoras
y señores compañeros del gobierno; invitados especiales;
miembros de la prensa; señoras y señores:
Quiero empezar por
agradecerle al PNUD por haber seleccionado a Honduras para la presentación
de este reporte del índice de desarrollo humano en español.
Viene en un momento
especialmente importante y además de la distinción que nos
hacen con las noticias de enorme importancia para los hondureños
que en Honduras hemos logrado avanzar en forma consistente a reducir la
desigualdad, a mejorar los índices sociales y aún más
importante a hacerlo siendo uno de los países con menor crecimiento
de la economía en forma promedio de América Latina.
¿Qué
significa esto?
Que a pesar de haber
crecido menos hemos logrado más igualdad, o sea que nuestras economías,
la labor de los gobiernos y la participación ciudadana se han conjuntado
para producir mayor equidad a pesar de mayores dificultades en cuanto
a disponibilidad de recursos, eso me parece que es especialmente buena
noticia para Honduras y para todos los gobiernos de los últimos
20 años que han logrado hacer de esto una realidad.
También destaca
el hecho de que no es solo el crecimiento económico el que produce
equidad, sino que tienen que haber políticas y comportamiento concreto
dirigido con estrategias y metas claras para lograrlo y que si bien es
cierto que el alto crecimiento económico ayuda, que no es condición
suficiente y que pueden haber países con alto crecimiento económico
que no logran equidad y otros, como el caso de Honduras en los últimos
20 años, que ha tenido relativamente bajo crecimiento económico
pero que ha mejorado en equidad. Eso si es excelente noticia.
Quiero decirle doctora
Martínez que los hondureños ya estamos comprometidos a futuro
a generar un ambiente ideal de crecimiento económico pero aun más
a lograr mayor equidad.
Creo también
que este índice de desarrollo humano viene en un importante momento
para América Latina cuando estamos viendo cambios importantes políticos
en la región latinoamericana y grandes diferencias también
entre un país y otro.
El año pasado
en crecimiento económico para América Latina fue realmente
difícil, en Sudamérica muchos países, especialmente
de los más grandes tuvieron crecimientos negativos. En Centro América
relativamente nos fue bien, con crecimiento positivo en un promedio de
alrededor de un dos por ciento. En Honduras en particular un 2.5 % que
aunque fue relativamente mejor que la región y si no me equivoco
estuvimos en V lugar en crecimiento económico, desgraciadamente
fue menor que el crecimiento poblacional, o sea que en términos
per-capita el ingreso se redujo.
Recientemente en una
reunión de presidentes del grupo del Río Guancusco estuvimos
platicando los presidentes sobre la problemática de la región
latinoamericana, reconociendo todos que hemos generado y hemos avanzado
enormemente en democratización, en participación ciudadana,
en profundización de la descentralización y delegación
de autoridad a los niveles locales y a los ciudadanos.
Que esto produce un
ambiente y un tejido social y un sistema que puede ser en efecto el principal
cimiento para el crecimiento de la equidad futura, como al mismo tiempo
representa un reto de gobernabilidad especialmente difícil.
¿Qué
significa esto para los gobernantes y la sociedad?
En la opinión
de nosotros los que estábamos reunidos, el resto es lograr el cambio
y la credibilidad institucional que necesitamos para poder crecer con
equidad sin perder la gobernabilidad, al mismo tiempo que estamos logrando
lo necesitamos hacerlo a través del diálogo permanente,
que logre una capacidad de priorizar los escasos recursos del Estado que
implica a su vez lograr la conscientización de la población
que solo puede venir de un diálogo donde se logra establecer las
metas a largo plazo de desarrollo humano como la prioridad nacional.
Y para que eso logre
producir la sostenibilidad de política necesaria en gobiernos con
tanta y tanta democracia, tiene que haber un compromiso del pueblo entero
con estas metas y mecanismos que las identifiquen y que también
le den el seguimiento necesario a futuro, de tal forma que los cambios
de gobierno no produzcan discontinuidad en los avances hacia estas metas.
El índice de
desarrollo humano sin duda es el mejor indicador que tenemos los latinoamericanos
en cuanto a lo más importante, que no son indicadores fríos
y secos económico sino que más bien los identificadores
humanos fundamentales.
Obviamente el ingreso
per. cápita es importante, pero aún más importante
es cómo se distribuye entre la población y qué avances
concretos se logran en áreas de salud, en áreas de educación,
también en áreas de seguridad y aquí en Honduras
por ejemplo es una de nuestras prioridades, por eso la importancia del
índice de desarrollo humano, un índice incuestionable en
cuanto a su credibilidad y la forma objetiva y profesional con el cual
se calcula, se desarrolla y se publica anualmente.
Y en segundo lugar
las metas del milenio, esas metas que se han fijado para el año
2015 a la cual queremos llegar los países en vías de desarrollo,
la necesidad en efecto de elevar nuestra visión al futuro, no seremos
capaces de avanzar en forma sostenible y continua hacia las metas de desarrollo
humano si no logramos mantener la visión en el futuro en esas metas
en una forma consistente y perceptibles para toda la población,
por eso las metas del milenio son una segunda fundamental herramienta
también para nosotros para lograr esa continuidad, con un índice
de alta credibilidad y con unas metas de mediano y largo plazo como son
las metas del milenio.
Tenemos los gobernantes
entonces dos herramientas fundamentales de enorme valor y de enorme credibilidad
que debemos y que estamos obligados a utilizar para ayudarnos a nosotros
a lograr los cambios que necesitamos con la credibilidad institucional
que estamos obligados a fortalecer para lograr una gobernabilidad en una
democracia constante participativa que ya todos reconocemos que tiene
que ser nuestra forma de comportamiento diario.
Por eso es que me
siento tan complacido que estén aquí y que nos hayan escogido
a los hondureños para la presentación de este informe y
que le puedo decir con todo conocimiento de causa que viene un momento
especialmente importante para América Latina y en particular para
Honduras.
Usted hablaba ayer
de las manifestaciones, ayer mismo iniciamos el cuarto ejercicio de concertación
regional en Honduras dentro del esquema de un gran diálogo nacional
que iniciamos el mes pasado, quizás el ejercicio de diálogo
nacional más profundo, más amplio y más completo
que hemos tenido los hondureños, con un compromiso no solamente
en espacio de cuatro meses de lograr metas y políticas de Estado
a largo plazo todos los hondureños y que nos comprometamos la sociedad
entera y en particular también el gobierno, sino que además
de crear los mecanismos de seguimiento permanente a futuro.
Ese día que
instalábamos el cuarto ejercicio regional aquí en Tegucigalpa
que es el ejercicio para dos de nuestros departamentos de Francisco Morazán
y El Paraíso, ese mismo día se van a las calles en protesta
algunas personas, yo considero esto casi un ejercicio normal dentro de
la democracia pero que destaca la realidad de nuestra vida, mantener esa
gobernabilidad, lograr sopesar las necesidades de la mayoría contra
los intereses de algunos grupos y hacia una pregunta sencilla ante la
prensa internacional que creo que destacan el reto que tenemos los gobernantes
y las sociedades latinoamericanas...
¿En este momento,
qué debo yo promulgar, promover y fortalecer como política
de Estado? ¿Más aumentos a algunos empleados del Estado
que ya tienen empleo en un ambiente donde hay una gran cantidad de desempleo
o más medicinas para el pueblo? ¿Más aumentos de
sueldos o más plazas de médicos donde nos hacen falta centenares
de plazas? ¿Más aumento o más maestras y maestros
en un país donde el 40 % de las instituciones de educación
primaria tienen una sola maestra o maestro para hasta seis grados, lo
que se llama unidocencia?
¿Más
aumentos de sueldo o terminar la cobertura de la merienda escolar que
ha sido un programa enormemente exitoso donde le estamos dando de comer
una merienda a todos los niños que llegan a primaria con desnutrición
y que por esa razón empieza el fenómeno en primer lugar
de la repitencia y eventualmente de la deserción, una de las causas
principales que hemos identificado en lo que ha sido el grado de escolaridad
bajo de nuestro pueblo en solo cinco años?
Estas son las decisiones
diarias que tenemos que tomar los hondureños y los latinoamericanos
y yo propongo que solamente si contamos si realmente le damos la importancia
necesaria a índices de la credibilidad el índice de desarrollo
humano dentro de una visión de futuro que se mantenga permanentemente
en la agenda nacional, solo así lograremos hacer acción
concreta de la priorización de las necesidades fundamentales de
desarrollo humano en un ambiente altamente democrático al cual
todos estamos comprometidos.
Por eso le agradezco
que nos haya escogido doctora Martínez, Honduras entera le da la
bienvenida.
Muchas gracias.
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