Relaciones Exteriores
 

RICARDO MADURO Y FRANCISCO FLORES
MATERIALIZAN LA DEMARCACIÓN FRONTERIZA

   

El Poy, Ocotepeque

 Tras 10 años del fallo de la Corte Internacional de Justicia, CIJ, del 11 de septiembre de 1992, los presidentes de Honduras, Ricardo Maduro, y de El Salvador, Francisco Flores, dieron un paso firme y una clara muestra de voluntad política al materializar hoy la demarcación fronteriza en los territorios delimitados por la histórica sentencia de ese alto tribunal de arbitraje.

Este acto hizo realidad el compromiso que ambos mandatarios asumieron el pasado 16 de septiembre en la ciudad de Marcala, La Paz, en donde se acordó acelerar el proceso de demarcación en las áreas delimitadas por la CIJ en un período de 18 meses, contados a partir del 30 de octubre del presente año.

La fecha revistió especial importancia, ya que exactamente un 30 de octubre de 1980, hace 22 años, los representantes de Honduras y El Salvador, bajo la mediación del extinto jurista internacional José Bustamente i Rivero, suscribieron en Lima, Perú, el Tratado General de Paz, que puso fin a las tensiones y reanudó las relaciones diplomáticas entre ambos Estados, tras la guerra de 1969.

Debido a las adversas condiciones meteorológicas y lo accidentado de la zona, los Presidentes no pudieron estar presentes en el lugar escogido por la Comisión Nacional de Demarcación para la colocación del primer hito, pero en su lugar lo hicieron, desde horas muy tempranas de la mañana, los presidentes de esa comisión Raúl Andino Torres, de Honduras, y Óscar Villarán Nochez, de El Salvador.

No obstante, Maduro y Flores develaron en el sector fronterizo de El Poy una placa y un monumento conmemorativo de la histórica fecha como un testimonio ante sus pueblos y la comunidad internacional de la voluntad política de sus gobiernos de acelerar el programa de demarcación en las zonas definidas por la CIJ, que se mantuvo estancado en los últimos diez años.

El primer hito o mojón que marca el inicio de la monumentación en dichas áreas se colocó en el ex bolsón de Cayaguanca, en la margen izquierda del río Sumpul, específicamente entre San José de Jocotán del lado hondureño y la comunidad de Las Pilas por la parte salvadoreña.

Simultáneamente a éste se colocaron los monumentos extremos de dos sectores inmediatos delimitados por el mismo tribunal internacional, localizados en el sector de Tepanguisir, específicamente en el punto Trifinio en la cima del Cerro Montecristo y del Cerro El Zapotal y en el sector de Cayaguanca, de manera precisa, en la Peña de Cayaguanca y en la confluencia de la Quebrada Chiquita u Oscura en el río Sumpul.

La frontera común entre ambos Estado tiene una extensión de 374.5 kilómetros, de los cuales 232.5 fueron delimitados por el Tratado General de Paz y 142 por el fallo de la Corte Internacional de Justicia de la Haya. Hasta la fecha se han demarcado 195.9 kilómetros lineales, faltando 178.6.

Hasta ahora los dos Estados únicamente habían avanzado en el proceso demarcatorio de la frontera delimitada por el Tratado General de Paz.

En su discurso, Maduro destacó que este es un hecho histórico que confirma las disposiciones jurídicas internacionales y permite eliminar los límites a la unidad de ambos pueblos y al progreso de Centroamérica, producto de esa misma unidad.

“Todos los centroamericanos estamos conscientes de la necesidad de unirnos para poder progresar: Hoy El Salvador y Honduras confirmamos bilateralmente esa convicción”, dijo.

El gobernante reconoció que las áreas fronterizas merecen especial atención y particularmente destacó que el aprovechamiento y la protección de la biodiversidad y el ecosistema del golfo de Fonseca es una necesidad compartida de los países ribereños en el marco de un Estatuto Jurídico de Soberanía compartida de sus aguas.

“Me alegra confirmarles a los pueblos de El Salvador y de Centroamérica y del Mundo, el compromiso de mi gobierno en el proceso de demarcación y a las acciones y medidas necesarias para lograr la unidad no sólo de El Salvador y de Honduras, sino de toda Centroamérica”, anotó.

Maduro, asimismo, señaló que el gobierno ha dispuesto en su presupuesto unos 30 millones de lempiras para acelerar la demarcación en el período acordado con su homólogo Francisco Flores.

En relación al ex bolsón de Goascorán, por cuya posesión El Salvador elevó recientemente un recurso de revisión ante la CIJ, el mandatario aclaró que esa área del territorio es parte del fallo del 11 de septiembre de 1992 y por consiguiente será demarcado en este mismo proceso a menos que la Corte dicte lo contrario.

Por su parte, el presidente Flores dijo que es un honor develar junto al presidente Maduro este monumento que no solamente corresponde al inicio de un nuevo calendario de trabajo de la Comisión Binacional de Demarcación, sino también a una nueva era de paz y cooperación productiva entre Honduras y El Salvador.

Señaló que hoy más que nunca Centroamérica se encuentra frente a la más clara oportunidad de aprovechar sus excepcionales ventajas geográficas y asumir el reto de insertarse como una fuerza inédita en el contexto internacional.

“La paz es una condición para el entendimiento regional y el entendimiento regional es una condición del desarrollo. Hoy dándole una oportunidad a la paz, estamos dándole una oportunidad de desarrollo de nuestros pueblos”, acotó.

Finalmente destacó que la integración es la condición de una nueva era de amistad y prosperidad compartida para Centroamérica, por eso hoy hondureños y salvadoreños “estamos escribiendo una nueva historia, apostándole a la paz, a la amistad y el entendimiento”.

 

 

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