Actualmente en el asilo
conviven más de ochenta adultos mayores que reciben atención
y gracias a las gestiones realizadas por la esposa del Presidente Ricardo
Maduro ese centro está siendo reconstruido a un costo de cinco
millones de lempiras.
Las hermanas Mercedes
Guzmán y Maria Anastasia Antonio del Ángel, pertenecen al
Instituto Hermanas de El Calvario, de la Ciudad de México Distrito
Federal, fundado en 1885, el cual tiene amplia experiencia en el trabajo
con ancianos ya que en la nación azteca existe una larga tradición
en atención a las personas de la tercera edad.
La Primera Dama expresó
que las religiosas le ayudaran a reforzar el asilo en las áreas
de atención de la salud, alimentación y apoyo espiritual,
pues los adultos mayores son personas que requieren de cuidados las 24
horas del día.
“Hemos visto que las cosas han cambiado mucho pues existe un buen
grupo de voluntarias que están haciendo un magnifico trabajo con
los ancianos, está más limpio que antes de manera que los
cambios son palpables”, aseguró la esposa del mandatario.
Agregó que
se pretende tener personal laborando las veinticuatro horas del día,
en tres turnos, a fin de evitar volver a la situación de años
atrás.
Una de las monjas
se hará cargo de la dirección y de todo lo relacionado con
la actividad de compras para asegurar el buen destino de las mismas, otra
se encargará de la preparación y distribución de
los alimentos y una tercera, que se incorporará en los próximos
días, será la responsable de la atención espiritual
de los internos.
El mantenimiento del
centro se continuará realizando con fondos propios, como se ha
venido haciendo hasta ahora, y para las religiosas se ha considerado una
remuneración simbólica de dos salarios mínimos, para
cada una, los cuales serían proporcionados por el Patronato Nacional
de la Infancia, PANI.
Aguas Ocaña
indicó que es importante reconocer la labor que están haciendo
las autoridades del Hospital San Felipe en cuanto a darle una nueva imagen
al Asilo de Ancianos.
Existen varias instituciones
que prestan un servicio al asilo como Huellas de Amor, las Fuerzas Armadas
de Honduras y la Unidad de Desarrollo Comunitario, UDECO, las que han
asignado de manera permanente a siete jóvenes para que colaboren
con la limpieza y el cuidado de los longevos.
Por su parte Mercedes
Guzmán, indicó que para ellas será muy importante
trabajar con los ancianos hondureños sobre todo porque es la primera
vez que lo harán fuera de su país.
En principio las
religiosas prestarán sus servicios profesionales por espacio de
tres años con posibilidades de prorrogar el plazo si así
lo desean las autoridades del país. bb/dip
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