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La propuesta fue formulada
por el mandatario ante un nutrido grupo de representantes de los diversos
sectores que conforman la sociedad hondureña y que fuera transmitida
a través de una cadena nacional de radio y televisión.
Por su importancia
a continuación la reproducción textual del mensaje pronunciado
por el gobernante.
Compatriotas:
Otra vez
el país vive un momento difícil en cuanto a las demandas
magisteriales.
Nuestra paz
y tranquilidad se ve amenazada por unos pocos hondureños que están
convencidos que nuestros problemas deben resolverse en la calle.
En una democracia
los desacuerdos se expresan mediante un sistema institucional y jurídico
que todos estamos en la obligación de respetar.
La convivencia
social resulta imposible si unos pocos logran imponerse sobre el interés
de la mayoría.
Esta es la
diferencia fundamental entre una democracia madura y consolidada en la
cual las diferencias se resuelven institucional y jurídicamente
y aquellas otras democracia incipientes en las que ciertos ciudadanos
se resisten a resolver las naturales contradicciones de una sociedad por
la vía del entendimiento.
Cuando asumí
la Presidencia de la República encontré cuatro enormes retos:
- La inseguridad
que nos agobiaba a todos;
- El desequilibrio
de las finanzas públicas;
- La recuperación
de nuestra economía; y
- La urgencia
de reformas institucionales.
Tomé
la responsabilidad de buscar una solución a estos problemas sin
culpar a nadie y sin reparar en el costo político personal.
La Nación
estaba enferma y había que curarla. Para eso me eligió el
Pueblo hondureño.
Conducir
un país en época de paz, con bonanza e instituciones desarrolladas
debe ser agradable. Hacerlo a partir de una situación de inseguridad,
de pobreza, de inactividad económica y debilidad institucional
requiere de un esfuerzo especial.
Los progresos
en materia seguridad están a la vista. Nadie puede negar, que en
buena medida, hemos logrado recuperar la seguridad que habíamos
perdido.
En cuanto
a las finanzas públicas, revertimos las tendencias hacia la desestabilización
de nuestra economía y logramos firmar un Acuerdo con el Fondo Monetario
Internacional.
Este acuerdo
nos posibilitó la readecuación de nuestra deuda bilateral
en el Club de Paris, un mayor financiamiento de proyectos de desarrollo
por el BID y el Banco Mundial y un respaldo financiero importante por
parte del Grupo Consultivo. Nos permitió además tener acceso
a la ayuda especial de Estados Unidos por medio de la Cuenta del Milenio
y nos pone en ruta para lograr el año entrante la condonación
de US $1,000 millones de nuestra deuda multilateral y bilateral.
Los avances
en seguridad y en las finanzas públicas, han creado el marco adecuado
para el inicio de la reactivación económica.
Juntos hemos recuperado el sector maquila con más de 22,000 nuevos
empleos.
Juntos hemos
logrado que el turismo crezca a un ritmo de 20% anual, el más alto
crecimiento en América Latina.
Juntos hemos logrado recuperar el sector agroindustrial con tres años
de buenas cosechas de granos básicos y mejores precios de la palma
africana y el café.
Hoy somos
el país de más producción cafetera en Centroamérica,
a la par de Guatemala y los cultivos no tradicionales de exportación
se encuentran todos en vigoroso aumento, verduras, melones, camarón
cultivado, chile jalapeño.
Orgullosamente,
juntos hemos convertido a Honduras en el primer país exportador
de pescado tilapia fresca a los Estados Unidos.
En el campo
institucional, hemos reformado la forma de escoger los Magistrados de
la Corte Suprema de Justicia para darles una mayor independencia.
Hemos separado
el Registro Nacional de las Personas del Tribunal Nacional de Elecciones
para darle al primero autonomía técnica y administrativa.
Vamos a
elegir nuestros Diputados con la fotografía para respetar el derecho
de los ciudadanos a una verdadera elección de sus representantes
en el Congreso Nacional.
Hemos iniciado
acciones contra 80 personas imputadas por las quiebras de bancos que se
dieron entre 1995 y el 2001. Hay cuatro personas en la cárcel y
otras cuatro esperando su extradición.
Hemos creado el Tribunal Superior de Cuentas.
Encargamos
a una firma auditora internacional el control de las compras del Estado.
Delegamos
muchas licitaciones en el Sistema de las Naciones Unidas para evitar la
corrupción.
Somos el
único país en América Latina a eliminar la inmunidad
de los funcionarios públicos.
- Merienda
escolar
- Medicinas
- Títulos
de Propiedad
- Telefonía
y Energía
Al hacer
el recuento, es evidente que en dos años y medio hemos logrado
mucho.
Hemos cambiado
muchas cosas.
También
es evidente que no hemos logrado hacer todo lo que hay por hacer.
Sin embargo
hemos demostrado que los hondureños somos capaces de producir cambios
en paz y libertad.
Que no tenemos
que desgarrarnos entre nosotros para alcanzar mayor seguridad, mayor estabilidad
financiera, más producción y reforma institucional.
El avance
de una Nación es un proceso histórico.
Las transformaciones
en paz se hacen de manera gradual y progresiva.
Sin romper
la convivencia social. Dentro del marco jurídico e institucional
del sistema que hemos escogido como propio: la democracia.
Creo que
es válido preguntarse ¿por qué si se han hecho avances
significativos en todos esos campos, vivimos hoy momentos de desasosiego?
¿Por
qué las diferencias aparentemente irreconciliables frente a ciertos
grupos e intereses particulares?
Sepamos que
otros países han vivido momentos iguales a los que en la actualidad
sufre Honduras.
La España
de los años treinta se encontraba fraccionada, o en las sabias
palabras de Ortega y Gasset, “invertebrada”. Es decir un país
que había caído en extremos de egoísmo, donde grupos
particulares de una sociedad dejan de sentirse parte de la misma. O como
él bien decía: grupos a quienes “No le importan las
esperanzas o necesidades de los otros……..” Grupos con
un estado de egoísmo en el cual sólo existe una “hipersensibilidad
para los propios males”. Un egoísmo en el cual “Vive
cada gremio herméticamente cerrado dentro de sí mismo…….Polarizado
cada cual en sus tópicos gremiales…..Ideas, emociones, valores
creados dentro de un circulo gremial…. (que) no trascienden lo más
mínimo a las restantes ….” partes del cuerpo social….”
difícil será imaginar, decía Ortega, un conglomerado
humano que con estas características de egoísmo, sea una
verdadera sociedad.
Y eso es
lo que nos tiene reunidos aquí, la urgencia que la sociedad hondureña
se proteja de estas tendencias egoístas. La imperiosa necesidad
de nuestro país de sobreponerse a las fuerzas que quieren dividirnos,
a los intereses que quieren separarnos. Es este un llamado a la cohesión
social, a nuestra integración como nación en los propósitos
comunes que sé que animan a la gran mayoría de los hondureños:
vivir en paz, progresar como resultado de nuestro trabajo cotidiano, mantener
nuestra libertad, libertad de disentir en libertad, libertad de escoger
sin que nadie me imponga un punto de vista, un interés egoísta.
Libertad para no ser rehén de una exigencia desmedida que secuestre
nuestra voluntad como Nación con el ánimo de doblegarla,
de someterla a los dictados de unos pocos.
Como Presidente
de la República tengo la obligación de velar por el interés
general.
Como Presidente de la República no puedo atender el interés
de uno solo de los grupos si ello vulnera o pone en peligro el bienestar
de la mayoría.
Muchos hondureños
han sido sacrificados por estas decisiones políticas que ofrecían
ganancias de corto plazo. Muchos hondureños han sido sacrificados
porque no se ha querido enfrentar el problema en forma integral y profunda.
Yo debo defender
también a los que no están en las calles.
A los que no tienen voz.
A las mayorías silenciosas.
A las niñas y niños sin clases y sin merienda escolar.
Como Presidente
tengo la obligación de dialogar con todos los grupos, por antagónicos
que estos sean.
Eso es lo que hemos hecho, dialogar, dialogar, dialogar. Con paciencia,
con tolerancia, con infinita prudencia.
Sin embargo el dialogo no es un fin en si mismo. Es una herramienta para
un fin. El fin es el entendimiento mutuo.
Anoche después
de dos semanas de intentar una solución con los maestros, después
de cuatro propuestas por parte del Gobierno, la Sociedad Civil y el Gobierno
pensaron que era tiempo ya que los maestros regresaran a impartir clases
a partir del día de hoy.
Los maestros se levantaron de la mesa del dialogo, aduciendo que necesitaban
tres días para consultar con sus agremiados. Hoy en horas de la
mañana en vez de regresar a clases regresaron a las calles.
El Gobierno
esta cumpliendo con el Estatuto del Docente. Estamos además cumpliendo
con las leyes aprobadas por el Congreso Nacional en Diciembre de 2003
que establecen reformas al Estatuto del Docente. Se trata de la Ley de
Reordenamiento del Sistema Retributivo y de la Ley del Presupuesto. El
Gobierno esta cumpliendo fielmente con el marco legal vigente.
Este marco
legal establece una serie de medidas para detener la bola de nieve que
amenazaba con llevar de encuentro a toda la sociedad hondureña
debido al desmedido crecimiento de los salarios en el sector público.
En el 2002,
de cada Lempira tributado 67 centavos eran gastados en sueldos y salarios.
De haber continuado esta situación el efecto de la bola de nieve
nos hubiera llevado de encuentro a todos los hondureños. En apenas
nueve años, es decir para el 2009, la totalidad de los ingresos
tributarios hubiesen sido para pagar la nomina de sueldos y salarios del
Gobierno. Todos, absolutamente todos los impuesto pagados por los hondureños
hubiesen ido a pagar únicamente salarios.
Si hubiésemos permitido que ello ocurriera, habríamos creado
mayor pobreza, porque el gobierno hubiera perdido toda capacidad para
adquirir medicinas, reparar escuelas, construir centros de salud. El Gobierno
no tendría posibilidad de transferir fondos a las municipalidades
ni de ayudar a miles de compatriotas con el subsidio para vivienda o de
invertir en nuevos sistemas de riegos que ayuden a nuestros campesinos
a producir más, a menos que se decretaran nuevos impuestos.
Eso es lo
que ha pasado en los últimos años. Se elevó el impuesto
sobre la venta del 7% al 12%. Este aumento se consumió totalmente
en aumento de salarios.
Hoy la mitad del presupuesto de sueldos y salarios del Estado se destina
a los maestros.
Compatriotas:
Ningún
gobierno ha podido cumplir con las cargas que impone el Estatuto del Docente.
Sólo en la administración pasada hubo más de 20 paros
y uno de ellos duró más de 40 días.
Entiendo
la situación de los maestros, de aquellos de primaria que sienten
que no pueden vivir con sus sueldos de 5 a 6,000 lempiras y de aquellos
de secundaria que sienten que no pueden vivir con sus sueldos de 10 a
12,000 lempiras mensuales.
Aunque entiendo
su deseo de mayores ingresos, la sociedad no puede pagarles más
en estos momentos.
No se trata
de congelarles los sueldos como el Estado se vio obligado a hacer durante
cuatro años a los empleados del Servicio Civil ya que los Estatutos
consumían los recursos disponibles.
No se trata de congelarles, como a los médicos que han aceptado
un congelamiento por dos años.
A los maestros
no se les han congelado los sueldos, a pesar que en los últimos
7 años han tenido un aumento de 150% de la hora clase.
No se trata tampoco de quitarles el zonaje de 100% de su salario cuando
trabajan en Islas de la Bahía o en la Mosquitia.
No se trata
de quitarle los sobre sueldos que reciben por cargos administrativos.
No se trata de quitarles el aumento automático de un 69% sobre
su salario cuando reciben un grado académico, apear que siguen
ejerciendo el mismo puesto y haciendo el mismo trabajo.
No se trata de cancelar el quinquenio a quienes ya lo recibe, como un
aumento adicional a su salario.
Se trata
de poner los frenos. De detener el crecimiento desmesurado del gasto en
sueldos y salarios. Se trata de parar la bola de nieve que nos puede llevar
a todos de encuentro. De allí que estas medida no tenga efecto
retroactivo sino que hayamos propuesto que para los nuevos quinquenios
y los nuevos grados académicos, se asigne una cantidad fija anual
que NO se incorpore al salario para evitar el efecto acumulativo que es
el que produce la bola de nieve.
Como Gobernante
no quisiera tener a los maestros en la calle, no quisiera que los niños
de Honduras perdieran por ello un tan solo día de clase.
Quisiera
poder pagarles más pero responsablemente no puedo.
El pueblo hondureño no puede.
Yo sólo
soy el administrador de los impuestos del Pueblo hondureño.
Yo tengo que evitar además que una conducta irresponsable lleve
a crear nuevos impuestos.
La solución
que encontremos tiene que ser sostenible e integral.
Tiene que ser sostenible porque debemos terminar de una vez por todas
con esta práctica lamentable de perder valiosos días de
la educación de nuestros niños.
Tiene que
ser integral porque además de pagarles, los maestros ellos tambien
ser responsables por la calidad de la educación. Fundamentalmente,
los maestros deben de impartir 200 días de clase y no el promedio
de 140 que dan ahora y que en el campo se reducen a 120.
Porque los
maestros deben contribuir a reducir los índices de deserción
escolar.
Porque los
maestros deben ser responsables que un alto porcentaje de sus alumnos
aprueben los exámenes nacionales o pruebas estandarizadas en materias
básicas como matemáticas, ciencias sociales y español.
Hemos tratado
de construir estos entendimientos en la mesa de las negociaciones.
Hoy los maestros
están de nuevo en la calle y nuestros niños están
sin clases y 800,000 de ellos sin recibir la merienda escolar.
Mañana
y pasado mañana otros grupos han anunciado marchas y manifestaciones
públicas.
Esperamos
que sean pacificas y que respeten los derechos constitucionales de los
demás ciudadanos a la libre circulación y al libre tránsito.
Esperamos
que haya mesura, prudencia, cordura y que cada manifestante sea respetuoso
de la ley y contribuya a mantener el orden público.
Sin embargo,
la democracia arriesga mucho. La convivencia social está amenazada
y no podemos ponerla en riesgo. El Gobierno no dudará en evitar
este riesgo.
Ante la imposibilidad
de ponernos de acuerdo sobre si el pueblo hondureño tiene o no
capacidad de pagar más a los maestros con los actuales ingresos
y egresos fiscales, creo que debemos encontrar formas civilizadas de zanjar
esa controversia. Sin poner en peligro la vida de ningún hondureño,
sin arriesgar nuestro proceso democrático, sin que tengamos que
recurrir a nuevos impuestos.
Es así
como esta noche, en aras de mantener la tranquilidad de todos los hondureños
y la paz de la República sin recurrir al uso de la fuerza, sin
pretender dirimir este asunto por la fuerza de las presiones, nuevamente
extiendo mi mano a los gremios magisteriales y les invito a que decidamos
esta cuestión en base al interés de la Patria y no atendiendo
intereses particulares. Propongo a los colegios magisteriales frente a
todos ustedes, muy honorables y distinguidos miembros representativos
de los distintos sectores de la sociedad, someter a un arbitraje la capacidad
financiera o la falta de ella, por parte de la hacienda pública
para acceder a las demandas magisteriales de forma que no afecte la masa
salarial y sea sostenible en el largo plazo. Todo ello sin recurrir a
nuevos impuestos, endeudamiento o donaciones.
Mi propuesta
es para que mañana mismo, las tres partes, Sociedad Civil, Magisterio
y Gobierno, nombremos cada uno dos miembros que integren una comisión
para determinar las reglas de este arbitraje.
La aceptación
de este principio supone necesariamente que los maestros regresan a impartir
clases para que nuestros niños no pierdan su año escolar
y cientos de miles de ellos reciban de nuevo su merienda escolar.
Hagámoslo
por Honduras.
Hagámoslo
por vivir en un país democrático, en paz y en libertad.
Que Dios
los bendiga a todos.
Buenas noches.
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