| El
funcionario, que forma parte de la comisión del gobierno que negocia
un acuerdo con la dirigencia de los docentes, expresó lo anterior
al referirse a la suspensión de las pláticas que se produjo
la noche del lunes anterior, cuando los maestros nuevamente rechazaron
una propuesta del sector oficial.
Leitzelar explicó que
los dirigentes magisteriales insisten en que se derogue la Ley de Reordenamiento
Retributivo del Estado que, indirectamente, reformó el Estatuto
del Docente para que éste se cumpla en un cien por ciento, o sea,
como estaba previamente.
A su criterio, ese punto es
el que obstaculiza la solución al conflicto, porque si se deroga
esa ley, de todas maneras el Estatuto no se puede cumplir por limitaciones
financieras y en todo caso lo que hace esa nueva ley es regularlo de tal
manera que más bien permite su cumplimiento.
“Los maestros reconocen
que la ley se tiene que respetar, ellos reconocen que (el Estatuto) tiene
reformas que se las hizo la Ley de Reordenamiento Retributivo del Estado
y que las discusiones se hacen dentro del marco de esa ley”.
A la consulta sobre una posible
derogación de los estatutos, dijo que “esa podría
ser una probabilidad, pero no partamos de la derogación, sino de
la racionalización de estas normativas, de incorporarlas dentro
del derecho público vigente pero íntimamente ligadas con
la realidad económica y financiera del país”.
Respecto a las manifestaciones
callejeras, expresó que el Gobierno deberá respetar las
garantías constitucionales del derecho de protesta, mientras estas
no afecten, limiten o perjudiquen los derechos de los demás y no
pongan en riesgo la paz social o provoquen daños físicos
o materiales a la propiedad pública o privada.
Agregó que si los maestros
rechazan la mas reciente propuesta del gobierno, da la impresión
que no existe por parte de ellos una voluntad de llegar a un arreglo,
sino de provocar una situación que ponga en riesgo la paz social.
Detalló que las discusiones
se han realizado bajo cuatro elementos que son: el marco legal, la sostenibilidad,
que implica la capacidad que tenga el pueblo a través del presupuesto
y la capacidad financiera del Estado de poder hacer efectivo esos valores;
la masa salarial y la calidad de la educación.
Sostuvo que el Estado no puede
sostener una propuesta de carácter retributiva que cada vez crece
de tal manera y en forma desproporcionada que absorbe el total de los
ingresos del Estado (casi el 90 por ciento, por el momento), porque es
totalmente imposible darle cumplimiento. mc/dip
|