| Lo
anterior fue expresado esta noche por el titular de la Secretaría
de Gobernación y Justicia Jorge Ramón Hernández Alcerro,
en declaraciones ofrecidas a la prensa nacional en Casa Presidencial luego
de conocer la respuesta del magisterio a la más reciente propuesta
de solución presentada por la comisión negociadora gubernamental.
Para Hernández
Alcerro el planteamiento magisterial es un rechazo a los puntos que se
habían negociado anteriormente, además de que continúan
con su posición de no retornar a clases hasta que se firme un acuerdo
que contemple las condiciones que ellos reclaman.
Esta posición
confunde al Gobierno ya que el sector docente declara públicamente
que trae una propuesta mediante la cual pretenden imponer nuevas condiciones
“y además adoptan posiciones más duras”.
“Los maestros
quieren arrancar en la calle lo que no pudieron justificar en la mesa
de las negociaciones”, afirmó Hernández Alcerro.
Explicó que
la respuesta de los colegios magisteriales incluye derogar el acuerdo
suscrito por el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional, porque
no están de acuerdo con los artículos que se refieren a
la masa salarial.
Asimismo quieren que
se derogue la ley de Reordenamiento del Sistema Retributivo y Racionalización
de las Finanzas Públicas, así como el artículo 43
del la Ley del Presupuesto General de la República.
Sin embargo quieren
que se les pague los días no trabajados y aceptan los 210 millones
de lempiras que ofreció el Gobierno, pero esto condicionado a que
se les costee el quinquenio y la calificación académica
de la misma manera que se había hecho en años anteriores.
Otro aspecto de la
propuesta magisterial es que rechaza la participación de la sociedad
civil y de los padres de familia en la supervisión del desempeño
magisterial, así como la intervención de las municipalidades
para velar por la calidad de la educación.
Este planteamiento
son rechazados por el Gobierno ya que romper un acuerdo con el Fondo Monetario
implica dejar a Honduras sin posibilidades de acceder al financiamiento
externo, lo que es imposible para un país que destina la mayor
parte de sus recursos para pagar sueldos y salarios, razón por
la cual no tendría fondos para invertir en programas sociales.
Por tal razón
el Gobierno vuelve a plantear su propuesta de someter el conflicto que
mantiene paralizado al sistema educativo nacional a un arbitraje que defina
si el Estado tiene capacidad financiera o no, para satisfacer las demandas
de los colegios magisteriales, sin que ello afecte la masa salarial en
forma sostenible a largo plazo y sin necesidad de recurrir a nuevos impuestos.
La comisión
de arbitraje, que solucionaría ésta problemática
estaría conformada, bajo los parámetros que defina una comisión
que sería previamente integrada por representantes de la sociedad
civil, magisterio y gobierno. sc/dip
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