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parlamentario, quien en 1997, cuando se aprobó el controversial
decreto, fue miembro de la comisión que dictaminó el proyecto
que contenía el Estatuto del Docente y presidente de la Comisión
de Finanzas de la Cámara Legislativa, dijo que la situación
financiera del país no permite cumplir con lo contenido en dicha
conquista gremial pues “ahora tenemos algunas limitaciones, sobre
todo en la presión de la masa salarial”.
Añadió que en
Honduras la masa salarial es de casi 12 por ciento con respecto al Producto
Interno Bruto, PIB, cuando una de las condiciones del Fondo Monetario
Internacional, FMI, es que esa cifra se reduzca a un 8 por ciento.
Cárdenas consideró
que la ayuda de que dispone el organismo internacional para el país,
se podría postergar en caso que no se cumpla con los convenios
firmados en diciembre del año pasado, por lo que Honduras se estaría
condenando al atraso.
Según el diputado los
aumentos saláriales se deben aplicar con proyección aritmética
y no geométrica, como es el caso del Estatuto del Docente, en el
que los incrementos se duplican sobre la base de los sueldos de cada año.
“Si se incrementan de
acuerdo al Estatuto sería, por ejemplo, dos más dos cuatro,
el siguiente año sería cuatro más cuatro ocho y luego
ocho más ocho dieciséis, pero llegaría un momento
que sería insuficiente el Presupuesto de la Nación”,
para cumplir con lo estipulado en dichas clausulas.
A su criterio es necesario
modificar los compromisos asumidos por el Estado de acuerdo a la aplicación
del Estatuto del Docente “y esto es algo que los maestros deben
de comprender”.
El parlamentario señaló
categóricamente que se debe reformar dicho estatuto pues fue un
error que se debe enmendar, “las leyes las emite el Congreso, el
Congreso las aprueba, pero también el Congreso las puede reformar
o derogar”.
Cárdenas sostuvo que
“fue un mal cálculo al momento de aprobar ese artículo
de las cláusulas salariales, los maestros no lo entendieron y el
gobierno en su momento tampoco, pero ahora las consecuencias son fatales,
no es posible pagarlos en la forma que están plateados, hay que
volver a negociar”.
“Hay que llegar a un
consenso para que los maestros anualmente reciban los incrementos que
por justicia y por su trabajo deben recibir, pero que no sea arriba de
la capacidad financiera del Estado”.
Insistió en que el gobierno
no puede pagar los incrementos salariales señalados en el Estatuto
del Docente ya que los ingresos son insuficientes y hacerlo significaría
recortar programas o aumentar impuestos.
Ante la disyuntiva recomendó
al gobierno y a los docentes, que continúen con el diálogo
a fin de establecer qué porcentaje anual se debe dar a dichos incrementos
y que éstos sean pagables de acuerdo a los tributos que se reciben
y alimentan el Presupuesto Nacional.
Según Cárdenas
los derechos adquiridos, como la calificación académica,
quinquenio y zonaje, no se deben suprimir, pero que se debe revisar el
aumento anual a los sueldos, pues éste se debe hacer de acuerdo
a la inflación, por depreciación de la moneda y por el aumento
en los precios de los productos de consumo popular. ep/dip
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