Olguita,
como cariñosamente le llaman en su lugar de origen, en la aldea
El Zapote, Victoria, departamento de Yoro, fue mandada a traer junto a
su prima Mandy Julissa Castro de siete años, por la Primera Dama
de la Nación, Aguas Ocaña de Maduro, para ser puestas en
manos de especialistas que les diagnosticaran su enfermedad.
La menor, al momento
de su hospitalización presentaba una dermatosis caracterizada por
ampollas en diversas partes del cuerpo, hipopigmentación generalizada
y alopecia.
A ella le diagnosticaron
una Epidermólisis bulosa no distrófica, Desnutrición
Crónica Grado III y una Atrodermatítis Intero Hepática.
Luego fue ingresada a la Sala de Nutrición, de ese centro asistencial.
Posteriormente fue
revisada por un especialista en Pediatría Dermatológica
quien indicó que la enfermedad es de origen genético, pues
dos de sus hermanos padecen la misma patología.
Para su mal en la
piel, le administraron antibióticos sistémicos y tópicos,
además le recomendaron a su padre, que la pequeña debe evitar
los roces y se le debe mejorar el medio ambiente en que se desenvuelve.
Mientras la otra menor,
Mandy Julissa Castro que viajó junto a Olguita, también
recibió atención médica, y después de ser
sometida a diversos análisis clínicos, le diagnosticaron
una microcefalia, desnutrición y retardo mental.
El Despacho de la
Primera Dama, se mantuvo pendiente de cada una de las cosas que las pequeñas
necesitaron. También se encargó de la asistencia económica
y de buscarle un refugio al padre y a la tía de las menores, el
cual fue brindado en el Albergue Ronald MacDonald.
Las pequeñas
fueron traídas a esta capital, el 14 de noviembre, por órdenes
de la Esposa del Mandatario, asimismo les envió ropa, zapatos,
víveres y ayuda económica para ellas y sus familiares.
Olguita y Mandy comparten
el hogar con su abuela Ventura Hernández y su padre Marcos Gutiérrez,
mas unos 14 miembros de su familia que viven en una humilde vivienda,
la primera fue abandonada por su madre cuando apenas tenía 2 años.
Mandy Julissa Castro,
tiene siete años. Es conocida en toda la aldea porque después
de todo, es simpática, juguetona y le gusta subirse a los palos
y aunque no habla muy bien, sabe donde vive cada persona de la comunidad.
La aldea El Zapote
cuenta con unas 150 casas, tiene una escuela y un kinder donde se atienden
unos 45 niños.
Recientemente se acaba
de implementar el programa de Merienda Escolar que impulsa el gobierno
del Presidente Ricardo Maduro ya que “casi todos los niños
del lugar sufren de desnutrición en sus diferentes grados”,
dice Lourdes Domínguez, maestra de la escuela del lugar.
La mentora expresó
que actualmente, unos cien menores con desnutrición severa, de
la aldea y comunidades vecinas, son atendidos por la Fundación
Humanitaria de Desarrollo Comunitaria, FUHDECO, donde se les brinda una
dieta balanceada por mientras se recuperan, luego son entregados a sus
familiares.
La mayoría
de los habitantes del lugar viven en extrema pobreza y se dedican generalmente
al cultivo de maíz y frijoles. Mc/dip.
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