| Así
lo manifestó la tarde del sábado el Cardenal Oscar Andrés
Rodríguez Maradiaga en el Santuario Nuestra Señora de Suyapa
donde oficio una misa en memoria de las personas asesinadas el pasado
23 de diciembre en la colonia Ebene-Ezer de San Pedro Sula a manos de
pandilleros.
La ceremonia religiosa también
se oficio en memoria de las más de 150 mil personas que fallecieron
a causa del maremoto que hace unas semanas se produjo en el Sudeste de
Asia y las 183 personas que murieron en un centro nocturno de la ciudad
de Buenos Aires, Argentina.
En su homilía el Cardenal
Rodríguez expresó que a pesar de las pruebas más
difíciles que se puedan enfrentar, como la masacre “irracional
y sin sentido del 23 de diciembre o como esa catástrofe que azotó
el sudeste asiático, Dios nunca nos abandona”.
El jerarca de la Iglesia Católica
hondureña pidió a la Virgen de Suyapa “Reina de la
Paz”, que ayude al pueblo hondureño a construir ese bien
fundamental de la convivencia humana que es la paz, ya que solo de esa
manera el mundo podrá avanzar por el camino de la justicia y de
la solidaridad fraterna.
“El mal pasa tristemente
por la libertad humana, pero el mal es derrotado cuando la libertad impulsada
por la gracia divina se orienta firmemente hacia Dios”, acotó.
Rodríguez Maradiaga
señalo que la paz interesa a todos, porque el único y principal
acuerdo para construir una nueva sociedad es tomar la decisión
de trabajar por ella pues la paz solo crece donde se siembra la paz.
Dijo que la paz no se fundamenta
en la falsa retórica, ni en la palabrería fácil,
el que busca la paz debe decir la verdad pues ésta no crece en
el terreno de las mentiras, solo crece donde existe justicia social, dado
que la paz requiere un amor profundo por la libertad.
“Solo el que desea la
libertad puede entender que ésta nunca surge de la guerra, ni de
la muerte, sino que de la construcción leal de una convivencia
en paz, agregó el Cardenal.
Apuntó que“la paz solo es posible con el desarrollo, la paz
requiere que todos nos pongamos a trabajar aquí y ahora, por la
paz, que exista un compromiso de todos por conseguirla, pues lo mas grave
no son los hechos de violencia incontrolables de quienes viven en la cultura
de la muerte, sino de la omisión de los que debiéramos trabajar
por la paz”.
El prelado católico
enfatizó que lo más grave es una mayoría silenciosa
y pasiva de los que no se atreven a comprometerse en construir la paz,
pues la paz necesita constancia.
El Cardenal Rodríguez
concluyó su homilía pidiendo al Creador del Universo que
haga de los hondureños un instrumento de la paz.
Por su parte el Presidente
Ricardo Maduro destacó las palabras del jefe de la feligresía
católica, en cuanto a que todos estamos llamados a construir la
paz y que peor que quienes cometen crímenes abominables, los cuales
son una pequeña minoría, es aquella gran mayoría
que no se compromete en la lucha por la paz que tanto anhelan todos los
hondureños.
“Ese es el mensaje de
la homilía que hemos escuchado este día en memoria de las
victimas del deleznable y cobarde crimen ejecutado el 23 de diciembre
del año recién pasado”, consideró el gobernante.
“Todo el pueblo debe
estar comprometido en vencer la violencia y trabajar a favor de la paz,
todo el pueblo unido lo puede lograr, lo hemos estado haciendo y lo seguiremos
haciendo”, detalló.
Maduro agradeció al
Cardenal el liderazgo moral que brinda a la sociedad hondureña
lo cual motiva a seguir adelante aun en circunstancias trágicas
y dramáticas como la del 23 de diciembre.
El gobernante dijo que para
hacer la paz se debe trabajar con justicia y que en ese sentido su Gobierno
ha realizado muchas acciones positivas como el cambio de la elección
de las autoridades de la Corte Suprema de Justicia y haber dado, por primera
vez en la historia, el presupuesto completo al sistema judicial.
Además se está
combatiendo la pobreza con la focalización de programas dirigidos
a los grupos más necesitados como los 880 mil escolares que gozan
de la merienda escolar que se sirve todos los días en las distintas
escuelas a nivel nacional.
El jefe del Gobierno indicó que la consecución de la paz
se fundamenta en dos aspectos, la lucha contra la delincuencia y la creación
de las condiciones para lograrlo.
“Hemos emprendido con
éxito la primera parte de esas condiciones, es decir la represión
y persecución del crimen y estaremos dedicados a ello hasta el
final de mi administración porque estoy convencido de que debo
dedicar mi gran esfuerzo a proteger a los ciudadanos”, apuntó.
Sin embargo, el gobernante
dijo estar convencido de que si no se lucha para reducir la pobreza “nunca
vamos a tener la paz completa, lograremos reducir significativamente la
violencia pero no vamos a lograr la paz total sino tenemos justicia en
todo sentido y sobre todo equidad y valores morales y éticos”,
concluyó el Presidente.
Al acto religioso asistieron
además de la pareja presidencial, los miembros del Gabinete de
Gobierno, el alto mando de la Policía Nacional y miles de feligreses
capitalinos que llegaron al Santuario de Suyapa. bb/dip
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