| El
donativo fue recibido por Dolores Williams encargada del centro infantil,
quien desde hace doce años atiende a niños abandonados,
desnutridos o con diversas enfermedades que requieren tratamiento especializados
en el extranjero, para lo cual hace las respectivas gestiones.
La esposa del Presidente Ricardo
Maduro expresó que su Despacho tendrá mayor presencia en
la zona ya que le preocupa el tema de la desnutrición, que según
estadísticas, tiene una alta incidencia en Santa Bárbara
y sus alrededores.
Añadió que continuará
trabajando en conjunto con “Casa Rosada”, brindando los pasajes
que requieran los infantes y familiares que no pueden ser tratados en
el país, así como medicamentos y revisiones médicas
previas al viaje.
“Santa Bárbara
tiene un significado especial para mí, porque mis hijos son de
este lugar”, dijo. Aguas Ocaña visita con frecuencia a los
padres de los menores, quienes residen en el municipio de Celguaca de
ese mismo departamento, a quienes apoya permanentemente.
Mencionó que con la
ayuda permanente que recibe de España, especialmente de la Comunidad
Andaluza, de donde es nativa, tiene previsto realizar varios proyectos
en todo el departamento, entre ellos una casa refugio para mujeres maltratadas,
así como ampliar la labor del Instituto Hondureño de la
Niñez y la Familia, IHNFA.
“Casa Rosada”,
nació hace doce años y en el mismo se brinda refugio y alimentación
a niños desprotegidos, generalmente los que provienen de familias
de escasos recursos, también se les gestiona tratamiento médico
dentro y fuera del país y atención legal para los que son
víctimas de abusos.
Dolores Williams dijo
que el donativo entregado por la Primera Dama, servirá para paliar
diversas necesidades que tienen en ese centro de asistencia, pues en caso
de emergencia se necesita tener el dinero a mano ya sea para resolver
un viaje, comprar medicamentos, comida y hasta para pagar a una persona
que los cuide mientras están hospitalizados, apuntó.
Para Aguas Ocaña, “Casa
Rosada”, tiene un gran significado en su vida, pues sus hijos (en
proceso de adopción) fueron atendidos inicialmente por doña
Dolores.
“Ella es como la madre
de esos niños, pues se comportó como tal en el momento en
que los pequeños se encontraban en un estado lamentable y querían
ser llevados de regreso a su casa por los familiares”, relató.
En aquel momento,
añadió, ella se contactó con el IHNFA y los llevó
al centro de menores Nueva Esperanza de San Pedro Sula, donde finalmente
los encontré y me los llevé a casa. mc/dip
|