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Ocaña se hizo
acompañar de los embajadores de Honduras y Panamá en aquel
Reino, Leila Odeh de Scout y Humberto López Tirone, así
como por los directores del Instituto La Inmaculada, centro educativo
donde recibirán su enseñanza los becados.
La comitiva
de la señora de Maduro fue recibida por Álvarez Guisasola,
Fernando Sánchez Pascuala Neira, Director General de Coordinación
e Inspección y Manuela Rosellón Rebollero, Jefa del Servicio
de Estudios y Documentación.
El objetivo
de la reunión fue buscar un acercamiento entre la dirección
del Colegio La Inmaculada y la Consejería de Educación,
así como conocer el estado de los informes requeridos por la Subdelegación
del Gobierno de Salamanca para avanzar en la gestión documental
y de visado de los 54 jóvenes hondureños que viajarán
al lugar.
En el
caso concreto del Colegio La Inmaculada de Armenteros, el Consejero expuso
que existe toda la disposición por parte del Gobierno Autonómico
de apoyar a dicho colegio, afirmando que se hará todo lo que esté
en sus manos para traer a los 54 jóvenes hondureños lo antes
posible, además, se tomarán las medidas necesarias que permitan
al centro educativo recibir a los nuevos estudiantes.
Las becas fueron gestionadas por el Despacho de la Primera Dama de Honduras,
ante la Fundación Armenteros de Salamanca con las que se favoreció
a estudiantes hondureños que tienen excelencia académica
en sus calificaciones, pero que a veces tienen que interrumpir sus estudios
por falta de recursos económicos.
El año anterior la esposa del Presidente Ricardo Maduro llevó
a más de un centenar de menores al mismo instituto, donde reciben
instrucción en diversos campos de la educación.
Todos
los seleccionados por el Despacho para optar a una de las becas, provienen
de hogares pobres de las zonas marginales de las principales ciudades
del país, así como de zonas remotas y olvidadas.
La mayoría
de los muchachos que ya están en España, lo mismo los que
están por viajar, han realizado diversos trabajos, entre otros,
como ayudantes de albañilería, venta de achinería,
cargadores de bultos en los mercados, con el fin obtener su manutención
y a veces también la de su familia.
Entre
ellos hay algunos huérfanos y otros cuyas madres están en
la cárcel o con enfermedades terminales.
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