A partir de noviembre

El pasado, presente y futuro de los hondureños se darán cita en un sólo palacio

 
Martes 30 de Agosto de 2005

Concebido como un instrumento que permita a las nuevas generaciones definir con absoluta claridad una visión de futuro, sustentada en el conocimiento de las raíces histórico-culturales de lo que hoy es la sociedad hondureña, el Gobierno de la República se dispone a inaugurar en las próximas semanas el Museo de la Identidad Nacional.

El museo de la Identidad Nacional albergará la colección más importante y representativa del pasado, presente y futuro de la sociedad hondureña.

Este proyecto se basa en el criterio de que el factor que individualiza a las naciones en el contexto internacional y que da a sus hombres y mujeres un modo de ser particular, es sin duda alguna la identificación con sus valores y principios nacionales, forjados a lo largo de varios siglos.

Cuando se escucha la palabra “museo” inmediatamente se asocia este concepto a un lugar o edificio destinado a las ciencias, en el que se exhibe objetos coleccionables, artísticos, científicos o de otra índole, pero con un implícito valor cultural, para mostrarlos al público en general con un amplio sentido educativo.

Pocos saben que el significado original de este concepto se remonta a la Antigua Grecia, donde se definió como el sitio al que asistían los ciudadanos para adorar a sus dioses o “sintonizar” mejor con las musas. En aquella época era privilegio de un selecto grupo de hombres de la clase alta dedicarse a la práctica de lo creativo.

En Honduras la historia sobre estos recintos se escribe a partir de 1968 con la creación del Instituto Hondureño de Antropología e Historia, bajo decreto número 118 del 16 de octubre de ese mismo año, emitido por el Congreso Nacional.

Dicho decreto establece en su artículo 5 que la institución se crea para defender, explotar, conservar, restaurar, reparar, recuperar y acrecentar la investigación científica de los tesoros arqueológicos, antropológicos, históricos y artísticos de la Nación, así como de los lugares típicos y de belleza natural.

Justamente apegado a estos conceptos es que en Tegucigalpa nace una nueva propuesta bajo el nombre de Museo para la Identidad Nacional promovida por el Presidente Ricardo Maduro y la Fundación Hondureña para la Identidad Nacional.

Una de las personas encargadas de llevar a cabo este patriótico cometido es el destacado profesional Carlos Ávila Molina, Secretario de la Junta Directiva de la Fundación Hondureña para la Identidad Nacional y ex ministro de Educación, quien se expresó satisfecho por los logros obtenidos hasta el momento.

Ávila Molina señaló que el proyecto “servirá para publicar una historia riquísima de la que muchas personas, nacionales y extranjeras, no tienen conocimiento, mediante la incorporación de tecnología de primer orden que incluso muchos museos de gran renombre en el continente americano y europeo no tienen”.

Para garantizar el éxito de la iniciativa se recurrirá a una variedad de mecanismos, como novedosas exposiciones permanentes y temporales que estarán en constante dinamismo dentro de las instalaciones, así como la difusión e intercambio de culturas y métodos de educación, en vista de que el museo ha sido diseñado para cumplir con los estándares de calidad en estas materias.

La galería estará ubicada entre la segunda y tercera avenida, quinta calle del casco histórico de Tegucigalpa, en el vetusto edificio conocido como “Palacio de los Ministerios”, que en otros tiempos sirvió de sede de algunas secretarias de Estado.

Esta histórica construcción, edificada a finales del siglo XIX con paredes de adobe y de una sola planta, fue levantada por tres albañiles al mando del arquitecto Emilio Montessi, ingeniero del Estado en aquel momento, durante el gobierno que presidía el doctor Marco Aurelio Soto.

Su primer inquilino fue el Hospital General, hoy conocido como “San Felipe”, que comenzó sus operaciones un domingo 1 de abril de 1883. En la ceremonia de inauguración las instalaciones fueron bendecidas por el párroco Yanuario Girón.

La segunda planta fue construida en 1930, durante el gobierno del Presidente Tiburcio Carías Andino, fecha en que se convierte en el “Palacio de los Ministerios”, en vista de que en él se instalan varias secretarías de Estado.

En ese mismo año el Hospital General se traslada a la instalación en que funciona actualmente y asume el nombre de Hospital General San Felipe.

Sobre el inmueble Ávila Molina sostuvo que “este edificio es la obra más exquisita que tiene Honduras y el escenario ideal para este museo, por lo que no hubo error alguno en designarlo como su sede, siguiendo la recomendación de especialistas en materia museográfica”.

Uno de los atractivos de la remodelación será un fabuloso techo de vidrio, dotado de lámina troquelada decorativa y un complejo de pequeños domos transparentes que permitirán el amplio acceso de la luz solar.

El recinto constará de cinco salas para exposiciones permanentes que permitirán al visitante deleitarse en su recorrido, apreciando la historia del suelo hondureño desde su formación geológica hasta la época actual, con ayuda de tecnología japonesa y belga.

Asimismo una sala especial denominada “Copán Virtual”, donde se apreciará a través de una pantalla semicircular, la vida de la Cultura Maya en sus distintas fases, enfocada en tercera dimensión y el resto de las salas contarán con video y ayuda auditiva, que serán atendidas por treinta personas altamente capacitadas en estos menesteres.


Molina explicó que “no será un museo abundante en piezas, porque estas servirán como un complemento de identidad nacional”; sin embargo el público podrá enterarse de todos los hechos que giraron en torno a estos objetos, como su historia, el nombre y autor de las mismas, cuando exista el dato.

La galería estará dotada de recursos de seguridad altamente sofisticados como sistemas de alarmas, iluminadores, censores de calor y movimiento y cámaras de video.

Se tiene previsto acondicionar espacios para personas con limitaciones físicas e incorporar un elevador, ya que ahora el edificio es de dos niveles, habilitar a futuro un estacionamiento para vehículos, así como áreas peatonales en la zona colindante al Palacio, con ventas de souvenir y servicio de guías turísticos, entre otros.

La apertura del museo, informó Ávila Molina, está prevista para el mes de noviembre del año en curso, una vez finalizada la reparación y remodelación que se está llevando a cabo al edificio que albergará tan importante atractivo turístico-cultural.

Estará abierto seis días a la semana, con un horario de atención similar al acostumbrado en otros museos, dejando un día para labores de mantenimiento preventivo.

El valor de la entrada, que aún no ha sido establecido, servirá para sufragar los gastos de mantenimiento, será accesible para el compatriota que reside dentro y fuera de Tegucigalpa y para el extranjero residente o el turista que desee apreciar de cerca una colección cultural de alta calidad “que no tendrá nada que envidiar en detalles a otros del mundo”.

El aspecto técnico, estructural y constructivo de esta obra museística está a cargo de Ávila Molina y del arquitecto Carlos Quan, quienes cuentan con la colaboración de la arqueóloga hondureña Carmen Julia Fajardo, que actúa como evaluadora de las modificaciones que se realizan al histórico edificio.

Se estima que la inversión aproximada es de 70 millones de lempiras, en la cual el gobierno de Japón ya hizo efectiva su participación, con un donativo de 45 millones de lempiras, que sin duda alguna fue fundamental para echar andar este proyecto de altos quilates, que se inició en noviembre del año pasado, puntualizó Carlos Ávila, dip/

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